domingo, diciembre 16, 2007

ARG7 - Punta Tombo

22-XI-07
Aquel dia nos recogió en la furgoneta Alejandra, una guía que nos iba a llevar a ver los pingüínos a nosotros ya una pareja de ancianos bonaerenses. Tras el camino por la eterna estepa patagónica, llegamos a Punta Tomba, cuyo nombre deriva de una necrópolis tehuelche: Tumba pasó a Tombo. Allí empezamos a caminar y vimos los primeros pingüinos a diestra y siniestra. Al principio eran excasos, pero de pronto, su número fue aumentando. De vez en cuando un pingüino se quedaba mirándote fijamente junto al camino. Entonces debías de pararte, y dejarle pasar. Luego llegámos a la playa, donde se veían las llegadas y salidas de los pingüinos al mar. Sin olvidar los nidos de dos huevos, a veces con las crias ya nacidas, debajo de los matorrales, y los guanacos pastando en la lejanía.
Despues marchamos hacia Playa Unión donde tomámos una zodiac para hacer el avistaje de las toninas (delfines). Por el camino, en el puerto, pudimos ver un pequeño grupo de lobos o leones marinos.
Cruzamos Rawson y Trelew, para llegar finalmente a Gaiman, un pueblo que todavía guarda restos de su pasado galés. Tras observar desde la furgoneta el exterior de una capilla galesa, la escuela secundaria, y algunos de sus edificios mas ilustres, nos propusieron ir a tomar té galés. Pero como yo té si que quería, pero no quería ponerme morado a tomar pastas, pues decidimos tomarnos una quilmes en la plaza del pueblo. Luego cogí la cámara, y me propuse inmortalizar aquellos monumentos que más me habían impactado, pero con tranquilidad, respirando la historia de aquellos colonos galeses.
Finalmente llegamos a Puerto Madryn, con la duda de saber si finalmente veríamos las ballenas al dia siguiente. La previsión del tiempo no era muy alentadora, y el viento impediría salir a los barcos. Pero de todos modos, alquilámos el coche.

ARG6 - Puerto Madryn

22-XI-07

Desperté con los primeros rayos de luz, al tiempo que el autobús realizaba la parada en Trelew. Una hora más tarde, llegámos a Puerto Madryn. Eran las 7 de la mañana. Rápidamente buscamos la forma de llegar hasta El Calafate, al tiempo que intentábamos reservar un hostal en Puerto Madryn, y ojeábamos los sitios interesantes para visitar en la zona. Finalmente compramos los billetes hasta Rio Gallegos. Allí, pues la divina providencia nos dejaría alguna plaza para ir a El Calafate. Salíamos a las 11.00 de la manana de Puerto Madryn, y llegábamos a las 6.00 del dia siguiente a Rio Gallegos. Luego tendríamos que esperar hasta las 10, y luego 5 horas más hasta Calafate. Pero bueno, aún quedaban algunos dias para eso, teníamos que disfrutar de Puerto Madryn.
Nos hospedamos finalmente en el Hi Patagonia!. Un hostal que era una casa, donde teníamos nuestra propia habitación, y los dueños Gastón y Rodri eran francamente simpáticos. A lo que nos dimos cuenta ya nos habían organizado toda la estancia: Mañana excursión programada a Punta Toma, con avistaje de toninas (delfines) y visita al pueblo galés de Gaiman; pasado mañana alquilábamos un coche para ir a Península Valdés, y avistaje de Ballenas.
Ese dia comenzamos a andar por la playa de Puerto Madryn, en dirección al Ecocentro. Pasamos por las cabañas que construyeron los primeros galeses que llegaron al Chubut y desdencieron en esta playa. Junto a ellas, vimos un bebé de lobo marino, en una roca. Despues, tras la estatua al indio tehuelche, llegamos al Ecocentro, donde pudimos comprender en un edificio precioso toda la fauna y flora de la zona, desde el sentido de las mareas, hasta los ciclos migratorios de ballenas, pinguinos, elefantes marinos y lobos marinos.
Finalmente volvimos al centro de Puerto Madryn. Fue imposible subir al autobús urbano porque el conductor no tenía cambio y la máquina de billetes sólo aceptaba monedas, así que fue andando. Luego, en el centro, nos tomamos un aperitivo-merienda en el Havanna. Poco despues tendríamos el asado en el hostel, junto a un grupo variado de alemanes, ingleses, mallorquines, menorquines ....

sábado, diciembre 15, 2007

ARG5: Bariloche - Cerro Campanario

21-XI-07

Aquel dia nos levantamos y desayunamos tranquilos. Hicimos de nuevo las maletas y las dejamos en la recepción del Hotel. La primera etapa de nuestro viaje, se terminaba hoy, y ya nunca volvería a ver la vista nocturna de la ciudad desierta desde mi cama.
Cogimos de nuevo el bus número 20, pero esta vez bajamos a los pies del Cerro Campanario. No subimos en el telesilla, sino que preferímos subir andando. Una subida bastante empinada, por cierto. Pero finalmente alcanzámos la cima, y desde allí observamos la mejor vista de la región: Lago Nahuel Huapi, Lago Perito Moreno, Brazo Campanario, Isla Huemul, Península de San Pedro, Penínusula Llao Llao ...
Volvímos a Bariloche, y tras unas compras en la librería Cultura sobre cultura mapuche y patagónica indígena, fuimos a comer a un vegetariano.
Recogimos las mochilas en el albergue, y dejamos la ciudad con un autobús urbano que nos llevó a la estación de autobuses. Salímos a las 18.00 com "Mar y Valle/ Transportadora Patagónica" con dirección a Puerto Madryn. Tomámos la ruta 40 bordeando Lago Gutierrez, Lago Mascardi y Lago Guillelmo. Envueltos entre los cielos azúles que cubrian las cumbres nevadas de los andes, cuyas faldas brillaban en color verde, circúlabamos con excasa presencia de asentamiento humano. Pasámos El Bolsón, y nos adentramos en la província del Chubut. En la ciudad de Esquel realizamos la última parada del dia; pronto abandonámos la ruta 40, y tomámos la ruta 25. Tambíen abándonamos paulativamente las montañas, para adentrarnos en la estepa patagónica, a la vez que caía la noche....

ARG4: Bariloche - Glaciar Tronador

20-XI-07
Aquella mañana marchamos hasta el Club Andino, donde subimos en una furgoneta con un variopinto grupo de californianos, belgas, alemanes, una italiana y un madrileño. Tomamos la ruta 40 recorriendo el lado izquierdo del Lago Gutierrez, con la visión del Cerro Catedral, para desviarnos posteriormente a la izquierda bordeando el lago Mascardi. Una vez llegamos al hotel Tronador, aislado entre la naturaleza virgen, comenzamos la caminata de manos de Cora y Luis.
Por una pequeña senda que a veces desaparecía entre troncos caídos o riachuelos, fuimos caminando entre el frondoso bosque andino. Finalmente llegamos a nuestro destino, desde donde pudimos ver como el deshielo del glaciar que se encontraba en lo alto de la montaña. El agua caía en casacadas, y alguna vez, oyéndose el sonido de un trueno, caía un trozo de hielo.
Por la noche fuimos a cenar a "La fonda del Tio", un restaurante sencillo alejado del centro turístico ( y tan alejado, casi pensábamos que terminaban las calles de Bariloche). Tras la cena, salida a la Discoteca Babilónia, donde prácticamente sólo éramos nosotros. Probamos el Fernet con cola y tuvo un éxito discutido. Prefiero el Gancia con seven up!. Finalmente, a dormir al hostal.

jueves, diciembre 13, 2007

ARG3 - Bariloche - Lago Nahuel Huapi

20-XI-07

Aquella mañana tomámos el bus número 20 que bordeó el lago hasta llegar a Puerto Pañuelos, donde descendimos, para realizar una caminata por el parque municipal de Llao Llao, que toma su nombre de un hongo insípido que los indígenas tomaban como alimento. Tras adentrarnos por esa selva verde de coihues volvimos hacia Puerto Pañuelo, donde tomámos un barco que nos adentró en el lago de la isla del Tigre (Nahuel Huapi).
El "Modesta Victoria" zarpó, adentrándonos en el Parque Nacional Nahuel Huapi, el más antiguo de los parques argentinos. Aquel barco construído en Amsterda en 1937, y que había llegado en piezas por tren y barco para ser armado un año mas tarde en Bariloche, navegaba con su anciano orgullo de madera noble sobre las aguas cristalinas del lago, mientras las gaviotas danzaban junto a él, envueltas en las siluetas andinas con las cumbres nevadas, mientras el viento hería mi rostro y el sol curaba su helada.
La primera parada fue en la península Quetrihué (provincia de Neuquén), situada a pocos kilómetros de Villa la Angostura, donde pudimos admirar su famoso bosque de arrayanes en una pasarela de madera vallada, que no te dejaba salirte mucho del camino. Tras visitar la "Casita de Bambi" y pasar todos los viajeros del barco ante la cámara fotográfica, volvimos al barquito, rumbo a la Isla Victora. Un millonario bonaerense, Aarón Anchorena, se enamoró de ella, y la convirtió en su pequeño edén, construyendo caminos y casa, e importando flora y fauna exótica de Europa y Norteamérica, como ciervos, pavos reales, jabalíes y faisanes, que conviven con la fauna autóctona: el pudú (ciervo enano), dos roedores, y un monito, difíciles de ver. Posteriormente el vivero continuaría experimentando con flora exótica, y actualmente se está eliminando estas plantas exógenas, y repoblando con plantas autóctonas, ya que las exóticas estaban arrinconando a las especies del lugar.

ARG2 - San Carlos de Bariloche

19-XI-07

Nos levantamos temprano para tomar un taxi a las 6 de la mañana en una desértica avenida 9 de Julio. Al llegar al Aeroparque Jorge Newbery, las colas para llegar a los mostradores de Aerolíneas Argentinas, llegaban casi a la salida. Sin embargo, despues de facturar las maletas y entrar en la sala de espera, el avión se retrasó una hora, algo típico de esta compañía. LLegámos al aeropuerto de San Carlos de Bariloche en dos horas y veinte minutos. Tomamos el bus hacia el centro de la ciudad, pero antes paramos en la estación de bus para comprar los billetes hacia Puerto Madryn. Enfrente se encontraba la vieja estación de ferrocarriles, en vetusto estilo andino con el transfondo de la nevada silueta andina. No estaba abandonada, pero apenas salían trenes; la línea que comunicaba la ciudad con Viedma es una de las pocas que resistió el "efecto Menem".



Tras dejar las maletas en el hostel, y observar la hermosa vista que teníamos sobre la ciudad, el lago y las montañas, marchamos para comer frente al lago, bajo la Catedral de Santa Maria de Nahuel Huapi, en estilo neogótico andino, que mezcla el hormigón y la piedra. En su interior, una copia de una imagen peruana de la virgen que fue traída por primera vez a Bariloche y que actualmente se encuentra en la isla chilena de Chiloé.


Tras visitar la catedral, fuimos a buscar información para escursiones en el Centro Cívico, y una vez aclarados los dos dias que faltaban en Bariloche, observamos el atardecer sobre el cesped de la plaza, con los edificios de piedra y madera a la espalda, y el lago entre montañas al frente.

Vuriloche: Gente del otro lado de la montaña (lengua Mapuche)

ARG1: Buenos Aires - San Telmo




18-XI-07

Tras muchas horas de avión con Alitalia, una pequeña parada por Roma Fiumicino, e interminables turbulencias, por fin llegámos a Ezeiza, Aeropuerto Internacional de Buenos Aires. Tras timarnos el taxista, nos llevó al hostal, situado a una dos cuadras del obelisco de la avenida 9 de Julio, en la calle Viamonte. Recorrimos Viamonte, Córdoba, La Florida (un poco solitaria, al ser domingo), para terminar en la Plaza de Mayo. Tras una visita al Cabildo, un edificio de un blanco irradiante recuerdo del colonialismo español, nos adentramos en la catedral, que francamente, tampoco era gran cosa: Neoclásica cuya fachada recordaba la Madeleine de Paris, y el interior el Pilar de Zaragoza. Paseámos por los jardines de la Plaza, frente a la Casa Rosada, y entonces nos dirigímos hacia el barrio de San Telmo.


San Telmo es uno de los barrios con mas vida e historia de la capital argentina, y en domingo, su mercadillo inúnda la calle Defensa, su arteria principal. Así, entre tenderetes de artesanía, pintura, anticuarios y parejas bailando tango, entre otros, los ojos se pierden a la sombra de las torres de la iglesia de Santo Domingo, como puente medieval que permite el acceso a la rua. Finalmente, cerca de la plaza Dorrego, degusté la ternera argetina en un restaurante semi escondido: El Caracol. Despues, paseo por el mercado de San Telmo, obra de ingeniería del hierro, y tras comprar frutas y verduras, cruzámos la Avenida de Colón hacia "Puerto Madero", donde los antiguos barracones que antaño daban acogida a los emigrantes europeos ahora se habian convertido en restaurantes fashion rodeados de altas torres. Mas allá, el parque costanera Sur se convertía en un pequeño pulmón entre la urbe y el Mar del Plata. Sólo quedaba por visitar "Galerías Pacífico", una extraña mezcla mega barroca de arte y consumismo.

martes, noviembre 06, 2007

Una visita de Egipto

Hace 11 meses que nos despedimos de él en Egipto. Y de nuevo, nos vimos en Barcelona. El viernes por la tarde me lo comentaron Bea y Encarni mientras tomábamos té y shisha en el "sirio". El sábado, tras recorrerme las librerías de Barcelona en busca de Clea, me encontré con él y Elena en la playa de Barcelona. Subimos al Montjuïc para observar las vistas, comimos pinchos vascos en el Lizarrán, buscamos un billete de avión a Niza desde mi casa, y ya por la noche, caminamos entre las callejuelas del barrio gótico para terminar cenando los 5 en un japonés.

Ayer de nuevo cenamos, junto con Úrsula.

jueves, noviembre 01, 2007

Café de Qúshtumar

Era un café en el barrio cairota de Alabasía, donde se juntaban todas las noches 4 amigos. Abandonaron la palmera de su sus juegos de infancia para entrar en el café de Qushtumar, que a partir de entonces sería testigo de sus vidas: el instituto, la universidad, sus sueños fracasados, su vida laboral, sus ilusiones, sus matrimonios, sus divorcios, la guerra mundial, la politica egipcia, los ingleses, los americanos, Hitler, Nasser ... la vejez.

Qushtumar evoca a El Fishawy, donde todavía se respira la presencia de Naguib Mafuz, y el humo de la shisha invade la atmósfera del local.

Y algún bar árabe de Barcelona evoca este Fishawy, Qúshtumar, o íncluso el salón del Hotel Cecil de Alejandría. Y mientras saboreas el tabaco de manzana de la narguile, o mientras expulsas el humo, por tu mente viajan esos recuerdos egipcios, y tu alma se traslada a cualquier café del Jalili cairota o la Corniche alejandrina. Y entra en tus recuerdos un incesante bullicio, un aire irrespirable, unos suelos mal conservados, la música de Mounir ... , y el humo sigue saliendo de la boca, mientras escuchas el sonido de las burbujas del agua. Y entre las humaradas, las palabras salen, porque lo más importante es el diálogo entre las personas que comparten la mesa, la narguile, el té ... mientras escuchamos la música árabe del local y nos transportamos de nuevo a El Cairo.

sábado, octubre 27, 2007

Casablanca

Quien no recuerda ese "Siempre nos quedará Paris", o en su versión original "We'll always have Paris". Aunque realmente, si la acción tuvo entre la colonia francesa del protectorado de Marruecos, debería haber sonado "Nous aurons toujours Paris"

Sea cual fuere la frase que recordamos o anhelamos, lo cierto es que se convirtió en todo un clásico. Como la melodía de "as time goes by": "el Tiempo pasará"


domingo, octubre 21, 2007

Pirineos II

Y de Girona a Pamplona.
Subimos la cuesta Santo Domingo, recorrimos Mercaderes, transitamos Estafeta ... y tras cruzar la telefónica y divisar la plaza de toros ..... nos fuimos a tomar pinchos.
Y que pinchos. mmmmh Que delicias para el paladar. Después unas copas en el "San Nicolas", un pub que por la noche sirve copas, (lógicamente), pero que por la mañana da desayunos, por el medio dia comidas y por la noche cena. Todo sirve



Al dia siguiente, visita a Roncesvalles, donde comienza el camino de Santiago en tierras hispánicas. Y tras ver las ruinas de la fábrica de armas, nos adentramos en el bosque de Irati (Iratiko Oihana). Un juego de tonalidades verdes daba paso al amarillo y al marrón, mientras los rayos del sol luchaban por entrar entre las hojas, y a nuestro paso una alfombra de hojarasca y musco nos adentraba en su recorrido. Tras un aperitivo de moras, llegó la subida a una montaña verde, con la compañia de vacas, caballos y ovejas. No faltó una pequeña hermita, cruzar un riachuelo ... para terminar el camino, y marcha hacia el Burgui, en el valle de Roncal, para comprar su tipicos quesos.
Pasamos por pueblecitos pirenaicos, rodeados de verde pirenáico. Y finalmente, de vuelta a Pamplona, donde tras cenar, pasamos la noche en el Niza.



Y al tercer dia, el sol bañó a Pamplona (si, por fin vimos Pamplona de dia). El fuerte sol caía sobre la plaza del Castillo, dando calor a sus terrazas, como la del Iruña, un museo viviente. Visitamos el museo de Navarra, la iglesia de san Saturnino, y danzas en el mercado, junto al ayuntamiento. Volvimos a comer un revuelto al San Nicolas, y de nuevo a comer en el Baserrri, en esta misma calle. Tras comprar pimientos del piquillo en Puente La Reina, nos despedimos de Navarra. Agur!

lunes, octubre 08, 2007

Pirineos

Este finde subímos a los Pirineos, concretamente a la comarca de la Garrotxa. Para celebrar el cumpleaños de Aitziber, decidimos hacer turismo rural. Tras abandonar Sant Joan de les Fonts, un pequeño pueblo próximo a Olot, nos adentramos en un laberinto de caminos retorcidos, que siguiendo las indicaciones nos llevaron, en plena noche, hasta las tímidas luces de la rectoría. Allí, junto a una pequeña iglesia del siglo XI, y frente a un cementerio de sus últimos sacerdotes, permaneceríamos el fin de semana.
Al despertar, silencio. El viento moviendo las hojas, algún pajaro volando ... y la vista del sol iluminando el verde y frondoso valle.

Cogímos el coche, y tras horas de camino en caminos extrechos junto a un rio, llegamos a la ermita de Sant Aniol d'Aguja. Había merecido la pena el camino, simplemente por las vistas. Al final, próximo ya el anochecer, 4 cabras salvajes se mostraron ante nosotros en una empinada montaña.

sábado, septiembre 22, 2007

De nuevo al Sant Jordi (con Bosé)

El jueves de nuevo volví al Sant Jordi. Hacía mucho que no iba, desde que vino Sabina, pero de nuevo el palau se llenó hasta la bandera para recibir a Miguel Bosé. No faltaron clásicos como "Sevilla", y tuvimos la compañía de Julieta Venegas para cantar el "Morena Mia" y Ana Torroja para el "Corazones", entre otros. Saco el "Don Diablo" del baúl de los recuerdos, y por supuesto antes de acabar, se despidió con su "amante bandido". Luego pillé el nitbus con la puerta que no se cerraba, y que se pasó mas tiempo parado que circulando. Así que a lo que me dí cuenta ya eran las 2, y a las 7, para arriba.
Ultimamente estoy más rehacio a escribir. Y no es que no me hayan pasado cosas en estos dias: las conferencias en el museo arqueológico de Cataluña, el musical Grease en el teatro Victoria, el viaje a Girona ..., pero no se, ya no me apetece escribirlo como antes. Siento que el blogg no es un diario de papel y tapas de los de toda la vida. En Agosto me dió por escribir en el moleskine que me regalaron para mi cumpleaños (este no, el anterior) Eva y Conchi. La verdad es que ya era hora de quitarle el precinto despues de un año y pico. Pues eso, que me gustó más escribir en papel, aunque haya tachones. Tampoco he vuelto a escribir desde entonces. Demasiadas cosas que hacer en esta vida. Espero volver a tomarlo, y escribir con la soledad de la naturaleza.

martes, septiembre 04, 2007

Augusta Bilbilis II

Ya volví. Parece que fue ayer, pero ya llegó Septiembre, y al despertarme por la mañana y mirar a la ventana siento que la oscuridad hace poco que ha marchado, y las noches, llegan antes.
Fue toda una experiencia poder excavar. Fue duro soportar el sol aragonés del medio dia mientras picaba con el pico o llevaba una carretilla de tierra hacia el gran montón de arena, pero tuvo su recompensa al encontrar fragmentos de cerámica o descubrir un muro milenario.
Un sombrero de paja, un pico, un cepillo, una pala ... instrumentos sencillos para descubrir un legado oculto por kilos y kilos de tierra durante siglos.

domingo, agosto 05, 2007

Patagonia Express

El jueves Grazia, una italiana con la que hablo prácticamente todos los dias por teléfono, me recomendó un escritor chileno: Luis Sepúlveda; nunca había escuchado su nombre, pero viendo que ella había leído 3 veces sus libros, esa misma tarde me propuse comprar uno de los dos títulos que me había indicado, ambos sobre la patagonia: Patagonia Express y El Mundo del fin del mundo. El primero cayó antes en mis manos.
Transcurren varias historias de su vida, que pese a no estar enlazadas, no te dejan abandonar la lectura. Se suceden sus años en la carcel, la frontera argentino-boliviana, el Ecuador, la Patagonia chilena y argentina, (verdadera protagonista) e incluso la vieja Europa.
Las descripciones de la patagonia y de su gente, exquisitas. Creo que me quedaría allí durante años. Lástima que sólo tenga 3 semanas. Pero creo que también tendré que cruzar a Chile. Me lo pide el corazón tras leer estas páginas.

Al terminar hoy el libro, aún pensativo sobre el cesped de la Ciudadela, el sonido del teléfono ha roto esta comunión con la naturaleza y el libro. Era Fani, que respondía mi llamada antes no contestada. No estaba en Barcelona, pero tampoco vuelve. Nuevo trabajo en Valencia. Lástima, se va.

sábado, agosto 04, 2007

El Cangrejo nunca muere

Allí estábamos en Plaza Sant Jaume: Vanesa, Oihana, y yo. Una despedida tranquila, para dos años de convivencia. Pateamos las callejuelas del barrio gótico, y finalmente encontramos un japonés tranquilo y original. Tranquilidad por la música, por el espacio libre, por los cómodos sillones, por la amabilidad de los camareros; Original por la mezcla culinaria japonesa y sudamericana. Una buena charla ..... ponía fin a dos años.
Vanesa desapareció. Nos quedamos sólo dos. Tomamos una copa junto a las Ramblas, y finalmente probamos a ir al Cangrejo, ese templo nocturno que había sido cerrado hacía un año y que según todos los indicios había sido reabierto recientemente. Fue Eva quien me anunció la aciaga noticia por sms hace un año; lo había leído en el Metro o algún periódico de estos gratuitos que yo nunca leo porque me aburren. Yo estaba entonces en Lanzarote. Costaría volver a Barcelona teniendo las puertas del Cangrejo cerradas. También fue ella la que me avisó por sms hace poco de su apertura. Ahora lo había leído en El País (mas nivel).
A principios de año habían abierto otro Cangrejo en el Eixample. Pero no era lo mismo. Otro estilo, otra gente ... ¡Añorábamos aquel Cangrejo escondido en el corazón del Raval!
Y así, entramos de nuevo en el Cangrejo de toda la vida: Las paredes pintadas de azul covalto, la entrada del baño modificada. Faltaba el podium donde tantas fiestas nos montámos. ¡Y faltaba el piano!. Sobre el azul covalto de los muros volaban doradas golondrinas, nadaban dorados cangrejos, y sonaban aureas castañuelas. Y así, de nuevo hicimos la fiesta en aquel bar fundado nada más y nada menos que en el año 1902.

sábado, julio 28, 2007

Amor bajo la lluvia

Se trata del título del libro de Naguib Mahfuz que esta semana, aprovechando los cortes de luz, he leído en los parques de Barcelona, hasta que, la luna en cuarto creciente, anunciaba la caida de la luz solar. Se trata de una historia curiosa. Personajes de la calle, que cambian su vida y su amor, por extrañas circunstancias, bajo el fondo de la guerra que no termina; historias de la pobreza y la riqueza, del sexo y del amor, de la lujuria y la amistad ...
Y luego, volver a casa, y encontrarla iluminada por las velas. y
Por fin volvió la luz. No sabemos cuanto dependemos de ella hasta que nos falta. No hay música, ni televisión, ni internet, ni teléfono, ni horno eléctrico, ni nevera ... y por supuesto, no hay luz. La oscuridad volvió a planear sobre nuestros hogares, como antiguamente. Y las llamas de las velas danzaron sobre el aire.

Ya menos romántico, con luz, of course, esta tarde marché con Oihana al Museo Egipcio de Barcelona. Nos habían dicho que era pequeño, así que casi eran las 5,30 cuando comprábamos las entradas, y bueno, era pequeño. Desde luego no es el British o el Louvre, pero casi me tienen que tirar de allí, porque hemos cerrado el museo; rodeados por momias y esculturas, el tiempo ha corrido sin tregua. Es el último museo barcelonés que vemos juntos. Ha sido mi compañera museística durante estos años, pero se va. Este museo egipcio es el último de nuestro tour que ha pasado por el MACBA, el MNAC, la Pedrera, el CCCB, Caixaforum ... Parece que Barcelona se convierte en una ciudad "de paso", donde es dificil echar raíces.

domingo, julio 15, 2007

Semana de Sanfermines

Esta semana ha sido diferente porque desayuné viendo la tele. Es la única semana del año que la enciendo mientras mojo las galletas en la leche, pero se ha convertido en una tradición ancestral. No es que me maten los toros, y ver las corriedas en la tele me aburre como una ostra, pero es que San Fermin siempre marcó el principio de las vacaciones, el final del cole, y eso marca. Así que esta semana me las apañé para ver al menos 3 encierros, aunque llegase tarde al curro. Ya lo recuperaré mas tarde :)
Así, el tema de conversación durante la semana ha sido varias veces la cuesta de Santo Domingo, Estafeta, Mercaderes, la Telefónica, y la entrada de los bóvidos en la plaza.

Por otro lado, creo que esta ha sido la semana que menos he cocinado en casa: cena fuera de miercoles a sábado. El miercoles, corriendo a Sitges; Un paseo por sus callejuelas, ver el mar con las últimas horas de luz, observar una convención de curas griegos ortodoxos caminando por las calles, y finalmente, cena en La Paradeta. El jueves, corriendo al centro a comprar un libro: "Mis dias como sospechoso", recomendado por Isabel, quien por cierto, escribió el prólogo; que leí con cariño de pie en pleno Paseo de Gracia, a las puertas de la librería. Luego intentar comprar ropa en las rebajas, (imposible, ya no quedaba nada), y de nuevo corriendo en bici hacia El Nilo. Todavía tenemos mono de Egipto. Este año es más grave que el anterior. Curioso. Y para meter mas leña al fuego, como llevo 2 meses sin fumar (cigarrillos), cada vez que veo una Shisha me pongo a chupar como un desesperado. Llega el viernes ... ¡Bien! A la playa con Encarna, una de estas reuniones que hacemos cada X meses, y donde hablamos de nuestras vidas, de nuestros amigos comunes de Barcelona y Atenas; basicamente de recuerdos del pasado, y planes del futuro. Así que de la playa, otra vez en bici, hasta el centro. Compramos pipas, patatas y cervezas, y al parque del Carrer Sant Pau a hablar. Despues, buscamos un sitio para cenar, y bueno, de nuevo en bici, para casa.

Y el sábado de nuevo cena. No quiero ni hacer cuentas de lo que me he gastado en cenas esta semana. Y después, al Razzmatazz.

martes, julio 10, 2007

Au revoir mes amis!

Parece raro ver Barcelona sin David y Nuria. Este domingo fue el último dia que ocuparon su piso en la el barrio de la Ribera. Allí pasé mi primera noche en Barcelona, sobre el sofá que había venido del piso de Madrid. Y bueno, allí hemos tenido comidas y cenas con eternas tertulias. Es una estampa barcelonesa que no se puede borrar, con el Yúa dando vueltas como un loco por el comedor.
Hacía tiempo que nuestro contacto había disminuído, desde que alquilaron la casa en el Monseny, pero aun así, cuesta pasar por Via Laietana, y pensar que ya no están allí.

sábado, julio 07, 2007

Mountolive

Le pareció a Justine como si sus sentimientos hubieran quedado prendidos en alguna gran telaraña, aprisionados por las leyes que yacían debajo del nivel de su voluntad conscientes, de sus deseos, del flujo y reflujo autodestructivo de su personalidad humana.

Mountolive
Cuarteto de Alejandría (III)

viernes, julio 06, 2007

No llores por mi Argentina

Ya lo compré. No hay vuelta a trás. El cargo en la VISA me destina a tomar ese vuelo con destino a Buenos Aires. No es un destino histórico, con ruinas griegas, romanas, egipcias o mesopotámicas ... Tampoco tiene tintes medievales. Ni siquiera renacentistas .... pero es mi destino: "La Argentina".
3 semanas. Suena a mucho. Pero no dará tiempo a ver todo el país. ¿Que escoger? Buenos Aires, por supuesto. Y luego, Tierra del Fuego, la Patagonia, Península Valdés ... perderse entre los brazos de la madre naturaleza, en aquellas tierras australes donde el ser humano fundó Ushuaia, autoproclamada la ciudad situada más al sur. Ver los glaciares en Perito Moreno, perderse en península Valdés, disfrutar de Bariloche, divisar la cordillera Andina. Y conocer su pasado colonial. la Córdoba barroca, y sus misiones jesuítas. Quizás demasiado para conocer. El tiempo, se hace pequeño en un país tan inmenso.
Ayer Roser me dijo que quizás viniera. Repetiríamos nuestro viaje a Egipto, pero ahora, al otro mar. Pasaríamos de cruzar el Mediterráneo, a cruzar el Atlántico. Y en las mismas fechas ...

lunes, julio 02, 2007

De Egipto a la Argentina

La semana pasada comenzó con un reencuentro. Roser había venido de Alemania, y ese dia quedamos a cenar en casa de Elena, para ver el CD que había preparado con las fotos de Egipto y música árabe. La última vez que nos vimos los 4 juntos fue en el Cairo. Ahora, casi seis meses después, volvíamos a vernos todos juntos.
El jueves fue el cumpleaños de Oriol, y lo celebramos en un restaurante chino. De nuevo el tema Argentina. Y yo, casi que me apunto ya. Me lo pensaré, como siempre digo ....
Viernes fue tranquilo. Me llevé a Balthazar (el III del Cuarteto de Alejandría) al parque de la Ciutadella. Allí, bajo un suave sol, tumbado en el cesped, y escuchando la guitarra de un portugués, volví a adentrarme en la vida alejandrina. ¡¡Está costando acabar el cuarteto!!
Así que de nuevo cogí la bicicleta, marché para casa, me duché, me cambié, y otra vez la bicicleta (la cuarta vez del dia), para ir a Plaza Cataluña para tomar el tren hacia Vilafranca.
Otra fiesta, y sin darnos cuenta, se nos fue el NitBus, así que nos quedamos a dormir en casa de Oriol. Tras un paseo entre las viñas del Penedès, y comida en una terraza de la Rambla de Vilafranca, de vuelta a Barcelona. Por la noche, cenita en el gallego, y al dia siguiente, a la playa bajo la lluvia. Y hoy, de nuevo lunes. Me aceptaron las vacaciones, y finalmente saqué el billete a Buenos Aires.
Ah, se me olvidaba: También he trabajado esta semana. C´est la vie!

sábado, junio 23, 2007

Heb Sed

Me dicen en clase que he celebrado mi primer Heb Sed, o sea, mis primeros 30 años de reinado, y en mi caso, de vida. Parece que he atrasado todo lo posible escribir sobre este tema, e incluso intenté evadirme, pero bueno, finalmente llegó. Y es que parece que fue ayer cuando cumplí los dos patitos. Pero no, el 2 ya cayó, y le dí la bienvenida al 3.
Fue cerca de Mataró, en un chalet en Dos Rius. Una barbacoa de cordero, una sardinada, intentos fallidos de cocktails de vodka con kiwi y con fresa, acierto de martini con sandia, acierto de bombay shaphire con lima ... todo con buena música.
Atrás quedan las dos fiestas en casa de Vanesa, la segunda ambientada en los años 70 que parecía convertirse en un acontecimiento de Barcelona si no fuera porque a los vecinos no les hizo mucha gracia. Mas atrás unas cenas tranquilas en mi casa en buena compañía, la paella en la dehesa de Badajoz, unas copas por los bares de la ciudad pacense ... y por supuesto, la sangría en Ramsgate, Inglaterra. Una taiwanesa, una japonesa, dos aleman@s, un austriaco y yo, intentando hacer una sangría con los medios británicos, que siguiendo mis instrucciones se convirtió en la mejor sangría que habían probado en su vida. Claro, acostumbrados a las sangrías de playa que toman cuando vienen aquí. El secreto: las fresas. Y hablando de sangrías, pues aquellas que nos tomábamos en el bar de La Carreta antes de bajar a la discoteca para celebrar los cumpleaños.

Pues nada ya llegaron los 30. Pese a tener un exámen el miercoles de lengua, decidí ir al chalet. ¡No iba a cumplir los 30 estudiando! ¿no? A los 20 no toca hay otro remedio, pero a los 30, como que no.

viernes, junio 15, 2007

Augusta Bilbilis

Empecé la semana con un e-mail inesperado: Me habían aceptado para excavar en las ruinas romanas de Bílbilis. Ya lo daba por imposible, pero sin embargo, alguien renunció, y allí estaba mi nombre. Solicité las vacaciones a mi jefe para esos dias, y finalmente, hice el ingreso en Ibercaja.
Bílbilis fue la primera ruina romana que palpé. La primera ciudad romana que pude ver. No se cuantos años tendria. Quizás 10 años, no lo sé. Pero en aquella calurosa mañana de verano paseé por entre unas ruinas donde la imaginación era necesaria: algunas columnas, los restos de los muros ... poco más.
La última vez que estuve allí fue hace cinco años. Ahora si que podía ver sin problemas un teatro romano, unas termas, unas habitaciones ... dominados por el foro. Y ahora, participaré en este proyecto. Un sueño de la infancia, cuando quería ser arqueólogo. Pero parece que el pico y el pincel no iban a darme de comer. ¡Lástima!

miércoles, mayo 09, 2007

Soldados de Salamina

Salamina es una isla situada frente Atenas, en el Ática. Junto a sus playas tuvo lugar una importante batalla entre griegos y persas, que puso el freno al avance aqueménida sobre Europa. Los soldados que lucharon en ella dieron nombre a un libro, luego a una película, y finalmente, a una obra de teatro.
El sábado volví al teatro. Debo remontarme a los Monólogos de la Marihuana, y mucho más atrás a Pentesiléa y Medea, para recordar mis últimas asistencias a este arte, que pese a que me encanta, lo frecuento poco por razones que no se dar. Simplemente, no sale ir al teatro con los amigos.
El teatro consigue algo importante. Sacarte del mundo real para sumergirte en una historia personal. Es como un sueño, donde el mundo sigue girando alrededor tuyo, pero tu estas durmiendo en tu propia historia, fantástica. Igual, cuando termina el teatro, vas despertando lentamente. Las escaleras hacia la salida te llevan de nuevo a la vida, y cuando sales del teatro, contemplas la gente que sigue comentando la obra, pero que en pocos minutos partirá. Hemos compartido una historia, gente desconocida, que quizás nunca volverémos a encontrarnos. Y si lo hacemos, no nos recordaremos. Así es el arte.

domingo, abril 08, 2007

Cornetas saguntinas

Volvi a Sagunto. Hace 12 años fui por primera vez. Siempre había visto su castillo, dominando la ciudad, desde la carretera, pero nunca había parado. Aquella pascua de COU fui con David en su moto a Segorbe, y a la vuelta, nos metimos en Sagunto. Aparcamos en la plaza del ayuntamiento, y entre el sonido de tambores y cornetas, subimos por las callejuelas del casco antiguo hasta llegar a la puerta del Teatro romano (horriblemente rehabilitado), que estaba cerrado. Sin embargo siempre recordé aquel sonido, por aquellas callejuelas de sabor vetusto.
Volví con Laura y sus amigos franceses unos años despues, una mañana de verano. Esta vez si pude entrar al teatro, y subir al castillo.
De nuevo este viernes santo volví a Sagunto. No se si la otra vez fuí en jueves santo o en viernes santo. Nunca lo sabré. La memoria se borró.
Alfrombras rojas adornaban las calles saguntinas, mientras de sus balcones colgaban pañuelos púrpuras. El sonido de los tambores y cornetas, volvía a tomar la ciudad, como sonaron aquel dia en que los cartaginenses tomaron la ciudad, aliada de Roma, dando lugar a la Segunda Guerra Punica.
Desde el castillo, se divisa su fertil vega. A un lado el mar, el camino hacia Valencia y Barcelona. Al otro lado, el camino hacia Aragón.

sábado, marzo 24, 2007

Balthazar

"Y además (atención), muy pocos comprenden que la sexualidad es un acto psíquico y no físico. El torpe acoplamiento de los seres humanos no es sino una paráfrasis biológica de esta verdad, un método primitivo de poner los espíritus en contacto, de compremeterlos. Pero la mayoría de las gentes se detienen en el aspecto físico, y no tienen conciencia de la armonía poética que con tanta torpeza el acto trata de mostrar. Por eso las tristes repeticiones del mismo error son sencillamente como una larga y aburrida tabla de multiplicar...."

Balthazar
Cuarteto de Alejandría (libro II)

domingo, marzo 11, 2007

Noticias de Justine

Ya hice el examen de Historia, el de Lengua, y por fin, este miércoles, el de Arqueología. La semana pasó rápida, entre el trabajo, las clases, cocinar, dormir, y ese momento previo al sueño en el que, tumbado en la cama, me sumerjo en el méssenger.

El viernes quedé en el Nilo con Bea y Encarni. Como tengo el arte de llegar el primero o llegar el último a todas las citas, previne la espera, y saqué de mi librería el libro de Balthazar, que había dejado aparcado justo antes de los exámenes. Así, en vez de esperar en la puerta del bar, pedí una shisha y un te, y aspirando el tabaco de manzana mientras escuchaba las burbujas del agua en la pipa, y entre bocanadas de humo, me introduje de nuevo en la vida de Justine, recreando Alejandría durante unos minutos de soledad buscada.

Esta mañana he continuado leyendo. He descubierto el atormentado romance entre Justine y Purserwaden descrito por Balthazar. Desde mi ventana, el sol mediterráneo entra con fuerza, y observo a mis pies Barcelona. Al final de los tejados poblados de antenas y chimeneas, el azul cobalto del mar se diferencia por una línea perfecta del azul del cielo. A miles de millas en diagonal, al otro lado del Mediterráneo, se encuentra mi anhelada Alejandría, y mi miente mira hacia allí, enviando mis deseos como palomas mensajeras que sobrevuelan los dos extremos de mi mar.

domingo, febrero 04, 2007

Enterrar el pasado

Fue como lanzar tierra sobre un ataúd. Dentro de la madera se encontraban dos años y medio de mi vida. Dos años y medio cogiendo el metro a la misma hora, viendo caras repetidas en la estación y en el vagón y, tras el breve camino entre la boca del metro y la puerta de la empresa, viendo la misma gente en la oficina. Pero el desfile de salidas de las caras en la empresa se acentuaba como un goteo que se convierte en torrente, y ahora ha sido mi turno.

El viernes recogí mis últimas cosas de la mesa y de los cajones, y tras despedirme de todos, salí de la puerta por última vez. Por la noche una cena en un restaurante italiano, un vodka con limón en un pub y luego un par más en Bikini. Un broche de oro para dos años y medio de mi vida. Espero sacarles jugo en el futuro. Sino, malament ....

sábado, enero 27, 2007

Un año de blogg

Bueno, ¡ya hace un año que empecé a escribir este blogg! ¡Como pasa el tiempo!
Y cuantas cosas pasan...
Esta semana ha sido extresante. Cambio de curro, cambio de compañeros de piso, exámenes ... Todavía no estoy descansando.
Ahora me encuentro en la misma casa de siempre, pero, curiosamente, con gente nueva. Es como si me hubiera cambiado de piso, pero sin moverme. Y bueno, cuesta acostumbrarte a gente nueva. Todos tenemos nuestros defectos, pero hasta que los sabes llevar. Uffff
Así que ahora el piso parece la ONU: un francés, un italiano y una australiana. Por lo menos practico idiomas, sobre todo el inglés, porque la pobre chica de español no sabe mucho que digamos.
Pero bueno, una nueva etapa. Eso si, este año no tendré 30 dias de vacaciones, y ya veremos que coño hago, porque tengo una boda en Polonia y en Septiembre quiero ir a mi amado Egipto. Pero con 15 dias tampoco se pueden hacer maravillas. Bueno, a pensar.
Y los exámenes, acabo el lunes, pero no he estudiado nada (como siempre). Me hago una auto-clausura. Me recluyo en casa, como un monje, y me paso la tarde perdiendo el tiempo. Por lo menos ya tengo los apuntes fotocopiados de Elena, algo es algo. ¡Pero tengo unas ganas de salir!
Si es que a mi edad, quien me manda meterme en estos berenjenales. C'est la vie!

domingo, enero 14, 2007

Ciao Ciao

Ya no queda nada suyo. Esta noche ya no durmió en el piso, y fue la última vez que yo dormí en mi antigua habitación. Ahora su habitación es la mía, y todavía sigo cambiando ropa y trastos entre ambas habitaciones.
Los posters que decoraban mi habitación, ahora se encuentran donde estaban sus fotos. Y una montaña de trastos se amontona por el piso esperando que le proporcione sitio. ¡Es tan complicado hacer sitio de nuevo! Al principio parece que no habrá ningún problema, pero conforme van llegando camisas, zapatos, papeles, libros .... el problema va creciendo.
Han sido casi 4 años compartiendo piso. Y ahora, me encuentro que vivo con desconocidos. Han sido muchos años de compartir experiencias, charlas, cenas, películas, salidas por Barcelona ..., pero todo tiene su fin y ha llegado. Parece que me haya quedado en casa y la família haya sido sustituída por un grupo de extraños.
Ha pasado tanta gente por este piso: italianos, franceses, valencianos, castellanas, peruanos, argentinos ... y me da la impresión que me he estancado.
Ahora tengo la mejor habitación, tambien hay que decirlo: amplia, una vista preciosa y mucha luz. Pero ya no está ese chaval que se había convertido casi en mi hermano.
He visto salir y entrar mucha gente en los pisos por los que he pasado. Y siempre que se va alguien, o te vas, parece que se cierra un capítulo de tu vida.

domingo, enero 07, 2007

Epifanía

... y los magos subieron de nuevo sobre el lomo de sus camellos, y volvieron hacia Oriente. Dejaron regalos, ilusiones, experanzas ... pero también pasaron por delante de algunas casas.
A veces pedimos cosas que no son materiales, que son las más complicadas de tener. Es facil tener un coche, un perfume de channel, una camisa de Dolce & Gabbana ... pero los deseos del corazón son los más difíciles de satisfacer.

lunes, enero 01, 2007

Nuevo Año

Esta mañana ví los saltos de Esquí. Llegué tarde al concierto desde Viena, y la verdad, me ha dolido. Pero bueno, tampoco iba a ponerme el despertador para ver y escuchar el concierto. Tenía sueño
Ayer cenamos en casa de Itziar. Entre que preparábamos las cosas, abríamos el vino, y comíamos mientras hablábamos, casi se nos pasan las campanadas en la mesa sin darnos cuenta. Así que sin postre, nos pusimos delante del televisor para ver al Ramón García y a la Igartiguru (o como se escriba) en directo desde la Puerta del Sol.
Las copas de champagne preparadas, los paquetes de tabaco en la mesa junto a los móviles, y entre los dedos el primer grano de uva. Comienzan los cuartos y ... ala, a comer uva como posesos.
Cuando acaban las campanadas, con dos o tres granos masticados dentro de la boca, hay que brindar con cava rápidamente, empezar a dar besos a diestra y siniestra, y felicitar el año.
Entonces el goteo de sms que había empezado ya por la tarde se convierte en una avalancha y empiezan a sonar las primeras llamadas.
Nos encendemos el primer piti del año (no, este año tampoco dejaremos de fumar, que total, como el año pasado no lo dejamos), y hacemos equilibrio con el móvil en la derecha y el cigarrillo en la izquierda.
Terminan las llamadas. Sustituímos el móvil por el cubata. Y para picar, los chupitos.
Escribimos en los globos los deseos a cumplir y los deseos a extinguir, y este segundo globo explota al quemarlo con un cigarro. Luego acabarán el resto de globos con caras dibujadas.
Y así, escuchando el programa de la 1, haciendo zapping con antena 3 y con la colección de CDs, se van terminando los cubatas.
Con las luces apagadas, y todo un clásico de Mecano: "y en la puerta del sol, como el año que fue, otra vez el champagne, y las uvas y el alquitrán ..." dejamos el piso con rumbo al Cangrejo Eixample.
Si, ¿el nuevo Cangrejo se inaguraba esa noche! Despues de sufrir su ausencia desde julio, su hijo pequeño renace con la misma música.

domingo, diciembre 31, 2006

Fin de año

.... y termina otro año. De nuevo la última noche del año que dará paso, esta vez, al 2007. Y yo todavía no se que haré esta noche .... Termina el año occidental, el más celebrado, pero .... también terminará el año chino, el año árabe, y antes, terminó el año egipcio, el año griego, el año babilónico, el año romano, el año etrusco .... Y no olvidemos dentro del año occidental, la existencia del calendario gregoriano o el calendario juliano. ¡Demasiados años! ¿no? Y apenas tengo ganas de celebrarlo.

Nochevieja no deja de ser una noche más. Un sábado cambiado de fecha, donde tras una cena copiosa, 12 uvas ¿de la suerte?, y un intento de coma etílico, la gente expresa sus deseos para un año siempre mejor que el anterior. Nunca estamos contentos con el pasado.

Y Atenas seguirá viviendo bajo la sombra de su Acrópolis, Roma continuará "eternamente" hermosa, Paris brillará bajo sus luces, Alejandría buscará en su explendoroso recuerdo, Londres vibrará en su cosmopolismo, El Cairo circulará caótica, Lisboa reposará en su sencillez, Madrid brindará bajo la Puerta del Sol, Ginebra respirará tranquilidad, Venecia luchará contra las Aguas, Marsella invitará a sentarse en uno de los cafés de su puerto .... ciudades que pueblan el bagaje de mis recuerdos.

Continuaré apilando libros en mi biblioteca, que crece expandiendo sus raíces en mi casa. Continuaré soñando, deseando, esperando ... el aroma de Venus, el perfume de Isis, el aliento de Afrodita .... La rabia de Zeus, el impulso de Júpiter, la magestuosidad de Rá.
¡Feliz año nuevo! (caigo en los tópicos)

miércoles, diciembre 27, 2006

Au Revoir Justine

Ayer terminé de leer el libro de Justine. La que había sido el diamante de Alejandría, acababa sin ningún brillo en los campos de Palestina. Y yo, en mi cuarto, en la huerta valenciana, me despedía de ella.
Los dos en un ambiente cosmopólita, yo en Barcelona, ella en Alejandría, y en cambio, terminamos juntos en el medio rural. Vino conmigo a Paris, a Rennes, a Marsella ..., pero en canvio, no la llevé a Alejandría. Marché solo, quizás porque pensaba que no podría tener tiempo de leer una sóla página en Egipto.

Esta tarde he ido a Valencia, y he comprado el segundo libro del Cuarteto: Balthazar.
Algunas veces se me hizo pesado leer Justine, lo reconozco. Demasiada descripción de sentimientos que requerían una concentración mayor a la de cualquier novela. Incluso pensé en abandonar el cuarteto con el primer libro, por falta de tiempo. Pero no pude resistirme a seguir indagando en la vida de Justine, ahora con una nueva visión de su vida, la de Balthazar, que abre el abanico de las pasiones de Justine en la Alejandría Durrelliana.

viernes, diciembre 22, 2006

Egipto VI: Cairo Copto


El último dia siempre es el que tienes que hacer esas horribles compras que te quitan el excaso tiempo que te queda. Así, comenzamos comprando ropa en una tienda de Zamalek, y a lo que nos dimos cuenta, se nos había comido media mañana. Marchamos corriendo al Jalili, a la tienda de un tal Jordi: un egipcio que había vivido dos años en Barcelona. Lo bueno de esta tienda es que hablan perfectamente castellano, y además ya tiene precio fijo, por lo que no se pierde el tiempo regateando. Así que fuimos añadiendo a la cuenta cartuchos, pulseras, colgantes, cofres de nácar y un largo etcétera. Úrsula y Elena se marcharon corriendo, ya que tenían que coger el vuelo de Alitalia de las 4. A nosotros Iberia nos esperaba hasta la una de la madrugada.
Volvimos a negociar un taxi para ir al barrio copto, pero la verdad, cansados de negociar tanto, cogimos un taxista que nos llevara allí, nos esperara, nos llevara al hotel President en Zamalek, y posteriormente al aeropuerto.
Así pues, el primer templo que vimos fue la iglesia ortodoxa griega de San Jorge. Pasamos por la puerta del museo copto y vimos las murallas romanas, para penetrar en la iglesia de la Virgen, o Iglesia Colgante. Las iglesias coptas impresionan por esa mezcla de iconografía cristiana con arte egipcio y musulman, con unas figuritas que a veces parecen infantiles.
Volvimos hacia atras, y junto a la iglesia griega, descendimos una pequeñas escaleras que nos llevaron a un laberinto de callejuelas jalonadas de iglesias coptas semi escondidas: Santa Bárbara, San Jorge, San Sergio (esta creo que no la encontramos) ... Cuenta la leyenda que la Sagrada Familia, en su huída a Egipto, descansó en una de estas iglesias. El 10% de la población egipcia es cristiana, y en este barrio cairota posee sus principales joyas arquitectónicas. Por último, en esta encrucijada cristiana y musulmana también visitamos una antigua sinagoga, con una fuerte influéncia árabe en su arquitectura.
Tras comprar unas postales descoloridas, volvímos al taxi rumbo al hotel. Recogimos las maletas, y tras descansar media hora en el hall, marchamos rumbo al aeropuerto.
Los taxistas pensaban que acabábamos de llegar, y venían pesados a ofrecernos sus servicios, pero nosotros gatos viejos, sonreíamos mientras decíamos "la, la, sukram" (no, no, gracias). Fuimos a la cafetería Milano, y mientras saboreaba un café turco, volvimos a ver todas las fotos en la pantalla de la cámara de fotos, intentando alargar esa estancia egipcia, que cláramente había terminado al pisar por última vez Zamalek.

jueves, diciembre 21, 2006

Egipto V: Guiza y Cairo Islámico

Eran las ocho menos diez de la mañana. Allí estábamos nosotros, frente a la puerta del recinto de las pirámides, observándolas, frente al Mena House. Finalmente fueron las ocho, se abrió la puerta, y comenzamos a correr tras un turista alemán, mientras los autobuses nos alcanzaban. Compramos la entrada del recinto, compramos la entrada de la pirámide de Keops, y finalmente entramos en ella. Ascendimos por la angosta rampa, hasta que al final entramos en el la cámara sepulcral de Keops, junto a una pareja de italianos y un turista alemán. Sólo nosotros, en aquel cubículo entre construcción de piedra caliza construído hace 5.000 años. Úrsula todavía se quedo, pensativa, pero al bajar vimos que subían a hacerle compañía un grupo de turistas japoneses y poco después, otro de españolitos.
Anduvimos entre las mastabas solitarias, con la imagen de los suburbios del Cairo a nuestros pies. De pronto, comenzó a surgir ante nosotros la cabeza de la Esfinge, hasta que pudimos admirarla en su explendor. Visitamos la barca de Keops, penetramos en mastabas y pirámides subsidiarias, para despues descender hacia el templo de la Esfinge, donde de pronto, una masa de gentio desembarcada de los autobuses, nos rodeó. Parecía un centro comercial, pero conforme subíamos la calzada de Kefren, y llegábamos finalmente a su pirámide, el tumulto humano iba descendiendo. Finalmente, frente a Micerinos, nos encontramos prácticamente sólos en su templo funerario.
Continuamos adentrándonos en el desierto, donde un egipcio con una burra nos vendió una botella de agua y otra de 7 up. Este egipcio le consiguió un caballo a Roser, quien cabalgó por el desierto, bajo la atenta mirada de las 3 pirámides.
Volvimos de nuevo a hacer el recorrido, hasta la pirámide de Kéops, donde tras negociar un taxi nuevamente, nos dirigimos hacia la garganta de El Cairo.
El taxi finalmente nos dejó frente a la puerta de las Conquistas, en las murallas del Viejo Cairo. Penetramos en la arteria principal del barrio, sin asfaltar, visitando y comtemplando mezquitas y madrasas. Observamos el atardecer desde un minarete, viendo la mezquita a nuestros pies, con el paisaje cairota de minaretes y cúpulas, y al fondo, la mezquita de Saladino.
Visitamos sus tiendas de especias, de túnicas, de zapatos ... hasta llegar a la mezquita conocida como la cuarta pirámide.
En el taxi de vuelta al hotel, de pronto sonó: Amapola, líndisima amapola .... y poco después, el Bésame mucho. Ya en Zamalek, yo decidí quedarme a dormir. La noche cairota continuó para algunos, pero yo caí sobre la cama del hotel.

lunes, diciembre 18, 2006

Egipto IV: Alejandría


Desperté, y al abrir el balcón, una ráfaga de luz mediterránea , reflejada en el inmenso azul del mar, me deslumbró. Observé la Corniche, con sus calesas de caballos entre los coches, y los taxis negros y amarillos (como en Barcelona), mientras las barcas navegaban por el mar. Desayunamos una buena variedad de crêpes, zumo de naranja, croissants … en el hotel, mientras veíamos el mar a través de la ventana. Luego decidimos alquilar un taxi por 4 horas, para hacer el tour de la ciudad. Fue el primer coche bueno en el que montamos, con un taxista medio nubio con traje y gafas de sol, que parecía nuestro guardaespaldas. La primera parada fue el fuerte Quait Bey, edificado sobre el antiguo Faro, del que había reutilizado algunas piedras. Desde aquella península se podía observar una hermosa vista de la ciudad. Proseguimos por las callejuelas de la ciudad hacia la catedral greco-ortodoxa de Santa Catalina. Una joya cristiana, recuerdo de aquella época cuando vivían en Alejandría más de 200.000 griegos en la primera mitad del siglo XX, que se mostraba para nosotros en solitario. Silencio sepulcral entre aquellos iconos griegos. Proseguimos hacia el Pilar de Pompeyo. Solitario, pero impactante por su altura. Se dice que formaba parte del antiguo templo de Serapis. El templo debería ser impactante, sobre pilares tan impactantes. La siguiente parada fueron las catacumbas de Kom ash-Shuqqafa. Tras descender varios pisos, observamos los relieves, mezcla de arte griego y egipcio, en aquellas paredes ocres. Todavía se podía ver la sangre de aquel burro que se cayó en un pozo a principios de siglo y permitió descubrir estas tumbas. ¿la irían renovando esa sangre?. Intentamos entrar en la mezquita de Abu el Abbas Mursi, pero como era la hora de rezar, lo dejamos para más tarde, y tras ver la estatua de Saladino, marchamos hacia la nueva Biblioteca de Alejandría, que estaba cerrada por ser viernes, así que tras varias fotos, volvimos al Cecil.
Tras un cigarrillo en el hall del hotel, tomamos de nuevo la Corniche con rumbo a la mezquita. Divisamos el minarete y entramos. Nos descalzamos, y acompañados por dos egipcios ( bastante pesados) que nos hacía una visita en árabe que lógicamente no entendíamos, hicimos una visita de aquella mezquita bastante pequeña, que la verdad, para ser la Gran Mezquita de Alejandría, dejaba bastante que desear. Les pagamos unas libras como baskis (propina), a los dos guías pesados, y al salir, Elena vio desde la puerta del patio un edificio impresionante. Habíamos hecho el primo nuevamente, y nos habíamos equivocado de mezquita. Así que tras pagar de nuevo al que nos guardaba los zapatos, nos adentramos, (ahora si), en la mezquita principal de Alejandría. Aquí nos separamos, puesto que había una puerta para mujeres y otra para hombres. En el interior nos reencontramos, separados por un biombo de madera, bajo el deslumbrante techo octogonal. Al salir, la baskis esta vez fue en piastras. Nos habíamos dejado todas las libras en la mezquita de barrio.
Comimos algo de fruta en el parque de al lado, con la vista de la Gran mezquita a nuestra izquierda, y en frente, la famosa mezquita de barrio, mientras dos niños que paseaban a su perro intentaban practicar inglés con nosotros. A los niños egipcios les encanta hablar inglés con los guiris, hacerte fotos, y que salgas en sus fotos. Volvimos entre las callejuelas hacia el hotel, donde merendamos en su restaurante antes de coger un taxi (el recepcionista nos convenció para que no fuésemos en tranvía, menudo glamour, un hotel de 4 estrellas y salir en tranvía, jaja). Parecía que nos dolía dejar el Sofitel Cecil Alexandria.

De vuelta en el Cairo, otra vez pelearnos con los taxistas, el sonido agotador del claxon, la contaminación… Por suerte ahora nos hospedábamos en la isla de Zamalek, bastante mas tranquila que Dokki. Entre las curiosidades de este barrio hay que comentar que vimos el primer barrendero, algo que pensábamos que no existía en El Cairo. Nuestro Hotel además, estaba situado junto a la embajada española, por si nos pasaba algo. ¡Menudas fiestas se montaban por la noche! Nosotros fuimos a un restaurante que se podía ir andando. El sitio era precioso, la comida deliciosa, pero en las mesas de al lado hablaban en catalán, español, inglés … y bueno, en alguna se hablaba árabe. Es lo que rompía un poco el encanto. Más que un sitio para árabes parecía un sitio para guiris, que al fin y al cabo es lo que nosotros éramos.

domingo, diciembre 17, 2006

Egipto III: Museo egipcio


Aquel dia tocaba el museo Egipcio, que como no se permite la entrada de cámaras, apenas tenemos de recuerdo las fotos de la entrada, con la esfinge de Hatsepshut y la fuente con los papiros y la flor de loto. Ya dentro, los tesoros de la tumba de Tutankhamon, (interminables y asombrosos), la paleta de Narmer, la estatua de Kefren (impactante) y la mini estatua en marfil de Keops (la pirámide más grande y la estatua más pequeña), las estatuas asexuales de Ajenatón, las triadas de Micerinos, la estatua en basalto de Ramses III con Horus y Seth, las momias grecorromanas de El Fayum (lo siento, me tira lo grecorromano), y aquella Isis fusionada con Afrodita. Demasiada información para Roser, que apenas conocía la historia egipcia, y que por la noche lo pagaría: Reino Antiguo, Reino Medio, Reino Nuevo, Baja Época, periodo de Amarna, periodo ptolemaico, periodos intermedios .... pobrecica, demasiada información. Para terminar la sala de las momias, donde pudimos ver el cuerpo del gran Ramses II, de su padre Sethi I, y de varios faraones Tutmosis y Amenofis (o Amenhotep, según los gustos).
Volvimos en metro al hotel, cogimos las maletas, y marchamos en taxi rumbo a la estación de trenes, con un taxista que parecía el Jorobado de Notre Dame. Habíamos negociado 20 libras, y una vez allí, nos quería cobrar 10 libras más por llevar las maletas en la vaca del coche. Como su inglés era bastante macarrónico, por no decir excaso, nos hicimos los guiris, aunque si que entendía ten, mientras señalaba el techo, y luego decía thirty. Así que estuvimos una hora en el caos cairota, en su pleno apogeo. La ventanilla no podía subirse, y resultaba dificil respirar. Finalmente llegamos a la estación, bajamos las maletas, le dimos las 20 libras, y nos fuimos dejando al Quasimodo maldiciendo en árabe. Lo siento mucho, pero si se había negociado 20 libras, no ibamos a ser tan primos de pagar 10 libras más. Uno va aprendiendo, harto de tantas propinas.
Preguntando se va a Roma, en este caso a Alejandría, así que por fin llegamos al anden de donde salía el tren. Allí encontramos al primer egipcio que no tenía ganas de hablar. Fue educado, eso si, pero no estaba por la labor de iniciar una conversación. Subimos al tren español, que así se llamaba, y la verdad, estaba muy bien. Los europeos tenemos un prejuicio con los países llamados tercermundistas, y no, no íbamos en el tren con las gallinas. He visto talgos bastante peores. En los vagones no se fuma, sino en los descansillos, y la verdad es que el viaje se hizo muy ameno por la cantidad de egipcios con los que pudimos hablar (en inglés). La verdad es que éramos los únicos extranjeros en el tren, o por lo menos en el vagón.
Al llegar a Alejandría, nuestra primera impresión fue: "huele bien, se respira bien, y no hay tanto ruido". Un taxista intentó llevarnos al hotel, pero como ya desconfiábamos y pasábamos de que nos timaran, decidimos ir andando. Total, que fue mala idea, y pensamos en volver a coger un taxi, pero claro, a saber si hablarían inglés, así que vimos una estación de Tranvía, preguntamos por el hotel Cecil y nos dijeron que era la última parada. Por 25 piastras, (como 10 o 20 céntimos de euro) nos dejaron casi en la puerta del hotel. Eso sí, todo el tranvia se enteró de que íbamos al hotel Cecil. Nuevamente, eramos los únicos guiris que cogíamos el tranvia.
Al llegar al hotel Cécil nos quedamos atontados, por tratarse de un hotel de principios de siglo que todavía guardaba todo el lujo y explendor de la segunda época dorada alejandrina. Sus habitaciones, con mobiliario de época, daban vista a un balcón desde donde se podía observar toda la Corniche, iluminada por las farolas y las luces de los coches, que marcaban el borde del mar. Cenamos tranquilamente en el Cecil, dimos un breve paseo por la Corniche, observando la silueta del fuerte Quait Bey, situado sobre los cimientos del antiguo Faro, derruído por un terremoto.
Y terminamos la noche bebiendo un vino de Burdeos en la habitación de aquel hotel donde Lawrence Durrell se había inspirado para su cuarteto de Alejandría, y su imaginaria Justine. Observando la vista nocturna de la Corniche, por donde pasaron el poeta Kavafis, Cleopatra, Marco Antonio, César, Alejandro Magno, y una lista de 15 Ptolomeos ... Mientras Roser, hacia sus deberes recordando las estatuas del museo egipcio, en sueños.

Egipto II: Saqqara


Aquella noche fue dificil coger el sueño, debido al sonido incesante del tráfico en la calle, más los nervios por descubrir el país de los faraones. Al despertar, observé la imagen caótica de la calle, con el eterno sonido del claxon que se multiplicaba como el eco. Una suave niebla matinal cubría la ciudad, y frente a mi ventana, pude ver una calle jalonada por grises edificios gigantescos, algunos sin acabar, poblados por bosques de antenas parabólicas. A sus pies, el tráfico desordenado y caótico.

Tras desayunar, subimos al taxi de Mustafá con rumbo a Saqqara. Pudimos comprobar la magnitud de la ciudad del Cairo, que parecía no terminar. Al abandonar la urbe, observamos el medio rural por la ventanilla, donde se mezclaban coches y carros, junto con casas modestas que jalonaban la carretera entre palmeras. De pronto, el verde dio paso al amarillo del desierto. El taxi se detuvo en Saqqara, y tras comprar las entradas, nos separamos junto a la pirámide de Teti, quedando con el taxista a las 4 en el recinto de Djeser. Teti fue la primera pirámide que visité. Tras descender por las escaleras del angosto corredor, llegamos a una cámara decorada con jeroglíficos. A la derecha se hallaba la cámara del sarcófago, todavía allí, y a la izquierda, una tercera cámara. Y allí, impresionados, parecía que el tiempo no pasaba mientras leíamos los jeroglíficos. Tras subir de nuevo las escaleras, fuimos a visitar la mastaba de enfrente, y tras fumar un cigarrillo en aquel tranquilo paisaje desértico, nos adentramos en la mastaba de Mereruka, para marchar hacia el recinto de Djeser.
Traspasamos el muro de entrantes y salientes y tras cruzar un corredor de columnas, accedimos al patio del recinto, dominado por la figura de la pirámide escalonada. Observamos las casas del Alto y del Bajo Egipto, cogimos arena del desierto, e incluso realicé la carrera del Festival de Sed bajo la atenta mirada de la pirámide. Finalmente, tras cruzar más mastabas, descendimos la calzada de Wenis, desde su templo funerario hasta su templo del valle, o lo que quedaba de ellos. Ya de vuelta, Mustafá nos llevó a una última mastaba en coche, donde los jeroglíficos todavía mantenían el color con toda su explendor.
Ya de vuelta en el Cairo, cogimos el metro para ir a Ramses Station. Sorprende ver un metro tan moderno, y además limpio, aunque eso sí, lleno de gente a rebosar. Te das cuenta que éramos el único grupo de ''guiris'' en todo el vagón. Los guiris normalmente no cogen el metro. Ya en Ramses Station compramos los billetes para Alejandría para el dia siguiente, y continuamos hacia Jan el Jalili. Pero no encontrábamos la línea verde y por mucho preguntar, no encontrábamos el camino. Finalmente un subsahariano nos explicó el camino en francés, pero nos hizo salir del metro, y nos guió por las calles, hasta que supimos orientarnos. Ellas se rieron de mi, que no me sabía entender en francés .... Pero bueno, tras pasar por una calle llena de despojos, cruzar las calles "a la aventura" en medio de los coches, con el sonido incesante de los cláxon, la polucción patente, y una autovía por encima de nuestras cabezas en una especie de puente, llegamos a Jan el Jalili (o Khan el Khalili, en inglés). Cenamos al aire libre en una terraza. Úrsula preguntó al camarero por vino o cerveza con alcohol, pero el camarero le señaló la mezquita, una de las mas antiguas y tradicionales del mundo árabe. A esas horas apenas había turistas, excepto dos muchachas que no se porque les vimos cara de Zaragoza. Marchamos despues al Fishawy, o Café de los espejos, donde escribía el premio nóvel egipcio Naguib Mahfuz. Fumamos la sisha, tomamos té con menta, y charlamos con un camarero muy simpático que estaba casado con dos mujeres, una de ellas Patricia de Valencia. Pero como no conocía las fallas, ni las falleras, ni la paella, finalmente admitió que bromeaba. En un momento de la charla, cogí el mapa del Cairo, y miré las líneas del metro. En la línea verde ponía "under construction". ¡Con razón no la encontrábamos! ....
Al volver al hotel vimos que habían puesto el árbol de navidad, así que terminamos la noche con una foto en plan Isabel Preysler y sus amigas.

sábado, diciembre 16, 2006

Egipto I: Cairo Airport

Roser hacia 10 minutos que ya había salido de la oficina. Cerré rápidamente todos los asuntos pendientes, cogí las maletas y marché rubo a la estación de Sants, donde había quedado con ella en el andén del tren que lleva al aeropuerto del Prat. Facturamos las maletas, y tras hacer una visita en las Duty shops y comprar unas chocolatinas para el viaje, nos adentramos en el avión que llegaba con retraso de Madrid, rumbo al Cairo.

Llegamos a la capital egipcia sobre las 12 y pico de la noche, y tras cambiar 150 euros por libras egipcias y comprar los timbres para el visado, observamos el primer signo de corrupción egipcia al recoger las maletas, ya que aunque había un cartel que indicaba claramente No Fumar, un chaval de Barcelona llevaba su cigarrillo encendido a cambio de otro cigarrillo para el policía.
El primer "pesado" que se nos acercaba nos pedía 70 libras para llevarnos al Hotel. Finalmente conseguimos un taxi por 50 libras. De pronto nos vimos en un parking de tierra debajo del aeropuerto, con nuestras maletas en una furgoneta donde no figuraba por ningún lado el letrero "Taxi", y 4 egipcios junto a nosotros, uno de los cuales, para nuestro asombro, nos ofreció hachis, que rápidamente rechazamos. Debíamos esperar a que se llenase la furgoneta para partir. Roser preguntó al policía del parking si ese taxi era de fiar. Por fin llegaron 3 catalanas más, que iban al Novotel. Roser les preguntó cuanto les había costado, y ante su asombro, dijeron que ya habían pagado al hotel el servicio de recogida. Tras una breve disputa, las tres chicas cogieron las maletas y se fueron. Nosotros queríamos partir ya, pero el taxista nos explicaba en inglés que debía llenar el taxi, o sino debíamos pagarle 70 libras. Nosotros nos negamos a pagar más, y cuando dijimos que nos llevábamos las maletas y buscábamos otro taxi, finalmente nos fuimos en un taxi de 4 plazas de un amigo suyo.
Ya en el taxi, mientras un egipcio conducía, el de su derecha, que hablaba mejor inglés, intentaba quedar con nosotros para el dia siguiente para llevarnos a las pirámides. El hecho de que pensaba en el dia siguiente nos tranquilizó, ya que si hacía planes de futuro se suponía que nos dejaría en nuestro hotel aquella noche. Finalmente nos dio su tarjeta, y descendió a la entrada de la ciudad. Continuamos con el otro egipcio, observando la visión nocturna de la urbe, entre edificios monstruosos y minaretes de mezquitas. Cruzamos el Nilo, y continuamos por el Tahir Street hasta el barrio de Dokki, donde se encontraba el hotel Concorde. Tras pagar nuestra primera propina "Baskis, en árabe", por fin pudimos ver a Úrsula y Elena. Al dia siguiente nos levantaríamos temprano para ir a Saqqara, con un taxi que ellas habían contratado todo el dia.

sábado, diciembre 02, 2006

Justine en Bretagne

El vuelo llegó con retraso a Charles de Gaulle, y encima tuvimos que esperar que el autobús nos llevara para ir desde el avión hasta el aeropuerto. Una vez allí, el instinto y las señales de correspondencia de la terminal. Junto a mi, otra chica que debía enlazar para Berlín, los dos corriendo desesperados buscando la salida. Finalmente llegamos, y por fin, una vez en el avión, volví a introducirme en la vida de Justine. Allí estábamos los dos, en Paris, descubriendo sus vivencias pasadas en Alejandría. El avión despegó rumbo a Rennes, y salvo algun comentario de la Directrice des Rélationes Internacionalles de l´Université de Rennes, que estaba sentada a nuestro lado, Justine me introdujo en su sentir durante el trayecto.

Fue una visita fugaz a Rennes, callejeando entre sus callejuelas con típicas casas de "pain de bois", algunas con 500 años de existencia. Mas modernas, las fachadas neoclásicas estilo imperio bordeaban la Vieille Ville, para no olvidar que me encontraba en cualquier ciudad de la provincia francesa. Pronto cayó la noche, trayendo el frío bretón, y vaciando las calles de esta ciudad cuyo origen se remonta a los galos.

De nuevo cogí el avión. Al llegar a Marsella, la noche ya había caído, pero el clima provenzal nos permitió salir fuera del aeropuerto, para respirar un poco de aire fresco mientras fumába un Gauloises en la puerta. Pero el cansancio ya se hacía dueño de mi cuerpo, y tras pasar los estrictos controles de seguridad, esperé junto a la puerta de embarque perdiéndome entre las vivencias de Nessim, Justine, Balthazar y Scobie. Proseguí ya dentro del avión, escuchando voces en checo, rumbo a Barcelona. Terminaba así nuestro viaje a la Bretaña.

sábado, noviembre 11, 2006

8 dias con Justine

Esta mañana terminé la primera parte de Justine. Me desperté, subí la persiana, y continué leyendo aquella historia de Justine con el pseudónimo de Claudia que escribió su primer marido, un francés de origen albanés. Ayer me acosté tarde, y pese a querer saber más y más, los párpados fueron venciendo a las pupilas, pese al ánsia de terminar esa novela dentro de una novela. Hoy finalmente, terminé aquel relato del judío franco-albanés, que leía el narrador del libro. Después Justine apareció en su habitación y su belleza misteriosa se acercó hasta el roce de su piel, posando sus labios en su boca como el vuelo de la mariposa. Finalmente él sucumbió al culmen del sexo. Despertaron de su sueño, y al bajar las escaleras del piso, se despidieron fríamente en una insólita Alejandría que parecía salir de sus ruinas tras los efectos de un terremoto bajo un ardiente sol.

Hacía tiempo que quería leer este libro. Desde que un artículo de la revista Geo la describía como el alma personificada de Alejandría. Sin embargo, la falta de tiempo me retardó a comenzar la lectura de este Cuarteto de Alejandría, que al ser 4 libros, impone .... Pero ante mi próximo viaje a Alejandría, retomé su búsqueda: No podía alojarme en el Cecil sin conocer la historia de su más célebre visitante, aunque fuera de ficción. Pero la búsqueda del libro fue un fracaso, tras comprobar que no se encontraba en varias librerías barcelonesas.

Sin embargo, el viernes fui a La Casa del LLibre, a por otro libro, que tampoco estaba. Al salir por la puerta, ya en Paseo de Gracia, recordé el nombre de Justine. Y volví otra vez para dentro, encontrando la edición de bolsillo. Empecé a devorar el libro en el metro, y continué leyendo en mi cama, de modo que al despertar, me encontré a mi izquierda el preciado libro. A veces los libros son como amantes. Te dejas seducir por ellos, intentas comprenderles, aprender de ellos ... y por supuesto te los llevas a la cama para pasar la noche junto a ellos. Cuando los exprimes completamente y llega el final, se pierden en la librería, o incluso los recomiendas a un amigo para que se deje seducir por sus palabras. Quizás un dia los vuelves a encontrar, por casualidad, y realizas una ligera lectura de unas páginas. Es como un beso de anhelos de aquel romance vivido.

En este libro el tiempo pasa despacio, pausado..., incluso se invierte, dando saltos hacia hechos pasados o hacia un pasado más próximo. Es un camino a la historia que comienza en una solitaria isla griega, donde su autor rememora aquellos años en la Alejandría de entreguerras con la enigmática Justine, la sencilla Melissa, el Casanova Pombal, o el siempre curioso Nessim. Todo ello envuelto en el halo alejandrino, sobre el que planea la figura de Cavafis.

Y el amor es complicado en este mènage a quatre, que se expande al infinito con los amantes de Justine, la deseada, la temida, la adorada. Es curioso que alguien pueda hablar de amor, de locura, hacia Justine, al tiempo que habla de otro amor tierno hacia Melissa. Y como Nessim comparte su adoración hacia Justine, con la amistad hacia aquél que se acuesta con ella. Pero Justine, que fascina con su figura, con su rostro, con sus palabras, con su mente .... no encuentra aquel que le fascine hasta el punto de la fidelidad. Incisos sobre el amor que marcan, pero asustan.

jueves, noviembre 09, 2006

Justine

"El objeto amado no es sino aquel que ha compartido simultáneamente una experiencia, a la manera de Narciso; y el deseo de estar junto al objeto amado no responde al anhelo de poseerlo, sino al de que dos experiencias se comparen mútuamente, como imágenes en espejos diferentes"

Así era el amor .... para Justine.

Lawrence Durrell, Justine, El Cuarteto de Alejandría

domingo, octubre 29, 2006

Venezia

¡Venecia terminó! Abandonamos Piazzale Roma por el mismo puente que nos había traído a aquella isla insólita, rumbo al aeropuerto Marco Polo, olvidando lanzar una moneda en una fuente que nadie conoce.



La llegada a Venecia fue nocturna. Buscamos el hotel, y al abrir la ventana observamos la belleza del canal. Salimos a cenar, y tras degustar la pasta italiana, marchamos hacia Campo Santa Margherida para conocer la noche veneciana. Tras unas cervezas, terminamos en el Piccolo Mondo, una mini discoteca, pero que era la única, con gente un tanto estraña.

La mañana siguiente cogimos el vaporetto rumbo a Piazza San Marco. Lo cogimos al revés, y en vez de ver el Gran Canal, observamos el puerto. Pero bueno, por lo menos pudimos parar en la isla de San Giorgio, hacernos un amigo japonés y observar de las vistas de San Marcos desde allí.
Por fin llegamos pudimos ver el palacio ducal, el puente de los suspiros, y esa obra de arte bizantino que pone la guinda a la plaza. Unos decidieron tomarse un café en el Florián, y otros nos introducimos en el templo. La catedral deslumbra al entrar por el dorado de sus cúpulas, y el aurea de misterio que inunda la estancia. Al final, la Pala d´Oro.

Perderse en las callejuelas, descubrir palacios decadentes e iglesias sorprendentes, subir por puentes por donde pasan las góndolas, meterse en la masa de gente que observa el Rialto ... un camino complicado para coger el Vaporetto que lleva a Murano. Por fin llegamos, había comenzado la última explicación del cristal de Murano. No compramos nada, y cerraron la fábrica. Caminamos por las calles de Murano, sin turistas. Era como Venecia, más sencilla, pero sin gente, con apenas pocos viandantes nativos. Nos cruzamos con Lionel Jospin, y volvimos a Venecia.

La noche en Venecia fue mas breve. El domingo Santa Margherida estaba mas vacía. El dia siguiente fue para conocer el Palacio Ducal. La historia de aquella república, La Serenísima, que bajo el mandato del Doge se extendió por Padua y Verona, conquistó Dalmacia, y llegó hasta las islas jónicas y Creta. Una historia de un país que comenzó su decadencia porque molestaba al emergente papado, y cuyo fin lo marcó Napoleón con su conquista. En los museos de la plaza San Marcos todavía se pueden ver las obras con las que comerciaron: antigüedades griegas y romanas. El explendor de la república se palpa en los frescos del palacio: Tintoretto, Veronese ... , y los palacios que pueblan la isla, son testigos caducos de ese pasado.

Espero volver a perderme en tus callejuelas, navegar por tus canales, deleitarme en tus palacios ... iluminado por ese campanile que indica la sepultura del apostol San Marcos.

domingo, octubre 08, 2006

Los Borgia

Hoy vamos a hablar de cine, del nuevo estreno del cine español (o italo-español) que de momento parece todo un éxito de taquilla, como demuestran las colas a la entrada de la sala.

Los Borja, I Borgia, eran una familia valenciana (de Xàtiva, más exáctamente), que hizo las maletas y se fue a vivir a Roma. Allí no hicieron muchos amigos precisamente, y al final casi se murieron todos, menos Lucrecia, que se marchó para el norte, a Ferrara.

Dejando esta pequeña broma, la película no me ha decepcionado. Prefiero un libro, por supuesto, pero por lo menos no ha caído en el morbo facil (y posiblemente falso) liándo a Lucrecia con su padre Rodrigo o su hermano César. El vestuario impecable, los decorados y paisajes, perfectos ... Se consigue entrar en la época perfectamente, aunque salgan personajes de 7 vidas, Al salir de clase, Aquí no hay quien viva ... y el chavalín de "Todo sobre mi madre" que ha crecido bastante.

viernes, octubre 06, 2006

Venecia, El Cairo, Alejandría

Bueno, ya se me acaban las vacaciones. Vienen bien unos dias de descanso al inicio del otoño. Cuando todo el mundo vuelve, tu te vas, y te evitas las masas estivales.
Sin embargo, debido a la falta de dinero, me he pasado las vacas pensando en las escapadas que me esperan.
A finales de mes me voy a Venecia, la ciudad de los canales, de San Marcos, del Carnaval (que no veré), de los suspiros ..., y en Diciembre Egipto: El Cairo y Alejandría.

Sin embargo casi he pensado más en Egipto, pese a que quedan dos meses, que en Venecia. Siempre soñé con visitar Alejandría, y por fin, mi sueño se va a cumplir. ¿Por que? Pues no lo tengo muy claro. Quizás el culpable sea el comic de "Asterix y Cleopatra", donde los indomables galos Asterix y Obelix, su perrito Ideafix, y el druida Panoramix, marchaban hacia la corte de Cleopatra para construir un palacio para César en un tiempo record. Y ahora, voy yo.
Alejandría fue la ciudad más hermosa y cosmopólita de su época: la fusión de la cultura griega y la egipcia. Esta ciudad, creada por Alejandro Magno, y embellecida por los ptolomeos, aún mantendría su auge bajo el dominio romano. Sin embargo, cuando Napoleón llego a Egipto, Alejandría apenas era un pueblo de 7.000 habitantes, y de su faro, una de las maravillas del mundo, apenas quedaba una ciudadella árabe sobre los restos que dejó el terremoto.
Alejandría apenas conserva restos de su pasado explendor: su museo grecorromano, el pilar de Pompeyo, las catacumbas ... y bueno, la moderna Biblotheca Alexandrina. Pero no tiene desperdicio pasear por aquellas calles por donde antes caminó Alejandro Magno, Cleopatra y César.
Y tras visitar Atenas y Roma, ahora por fin, visitáré Alejandría.

Parece ser que los venecianos robaron de Alejandría el cuerpo de San Marcos, trasladándolo a Venecia. Sobre su tumba construyeron la Basílica de San Marcos, en estilo bizantino. Sin embargo en Alejandría apareció la cabeza del santo y se guardó en la iglesia de San Marcos. ¿Veré el rostro del evangelista en alguna de las dos ciudades?

martes, octubre 03, 2006

Cesaraugusta

La semana pasada estuve en Zaragoza. Apenas estuve unas horas, pero lo suficiente para conocer un poco sobre la ciudad romana. De nuevo pasee por la plaza del Pilar, y tras ver la basílica en el tiempo record de 10 minutos (cada vez me dice menos esta iglesia), paseé en dirección hacia la Seo de San Salvador, en mi opinión la joya cristiana de Zaragoza. Así, entre las estatuas goyescas que pueblan el camino, distinguí un cubo, que hacía años que formaba parte del paisaje urbano de la plaza, pero que nunca supe lo que era. Me acerqué, para comprobar de que se trataba. Siempre pensé que era un anexo a la oficina de turismo o un restaurante, o yo que sé, cualquier edificio vanguardista para adornar la plaza. Mi sorpresa llegó cuando ví que era la entrada al Foro Romano de Cesaraugusta, y que además había toda una ruta romana de la ciudad, con las murallas (que era lo único que había visto en viajes anteriores, con esa estatua de Augusto y una ranita tirando agua en la fuente de delante), el puerto fluvial, las termas, el foro, y el teatro. Sin embargo, pensé en perderme un poco por la Zaragoza medieval y mudéjar, y volver posteriormente. Marché por la Calle Mayor hacia la iglesia de La Magdalena, una de mis torres mudéjares favoritas junto a las de Teruel y Calatayud, y luego, un poco alejado del Pilar, marché hacia las Termas para comenzar la visita.

El chico del museo de las Termas me dijo que la visita de toda la ruta de Cesaraugusta llevaba varias horas, y sólo en el teatro podría estar una hora y media. Así que como ya había visto las Termas pq la taquilla está junto a ellas, me marché hacia el teatro.
El teatro en sí no brilla por su buena conservación. Mérida, Segóbriga, o incluso el experimento de restauración de Sagunto ofrecen una visión mejor, pero el museo zaragozano ofrece una explicación que falta en los tres teatros comentados anteriormente. La maqueta, los paneles explicativos, la guía auditiva ... te introducen en una época y un mundo que luego se ve premiado con las ruinas del teatro en vivo, por lo que la imaginación hace el resto, sobre todo si ya has estado en otro teatro romano.

En este caso, curiosamente, fueron los propios romanos quienes destrozaron el que fuera uno de los tres teatros romanos mas importantes de Hispania. La crisis del siglo III, el cambio de religión hacia un cristianismo que prohibía o repugnaba las diversiones públicas, la amenaza de los bárbaros ... propiciaron el abandono del teatro y su posterior uso como cantera para construir las murallas que emergieron para proteger Cesaraugusta. Luego llegarían los árabes, y los cristianos, dejando el solar bajo la judería, para volver a ser tierra cristiana de nuevo con la expulsión de los judios, y dejando los restos del teatro en el olvido, ocultos bajo sus casas, iglesias y palacios renacentistas.
Casi dos horas pasé en lo que fuera un teatro romano. Y es curioso, pero de nuevo Roma volvió a mi interés, opacada en mis preferencias por Grecia y Egipto últimamente.

sábado, septiembre 16, 2006

Cadaqués

Bordeámos el lago de Banyoles. Visitamos la iglesia de Porqueres. Nos perdimos por las calles medievales de Santa Pau. Subimos al volcán de Santa Margarida, descubrimos el verde cráter coronado por una ermita, y volvimos a bajar. Disfrutamos de las fiestas de Olot. De nuevo vuelta al medievo en Betsalú. Buscámos donde poder cenar en Peralada ...., y al dia siguiente, por fin apareció ante nosotros Cadaqués.

Cadaqués llega a la vista tras una carretera tortuosa desde Roses. Curvas y más curvas, hasta que finalmente se divisa un pueblo blanco frente al azul del mar. Su iglesia, sus calles, su bahía ... crean una postal en movimiento.
Recorrimos sus calles empinadas hasta llegar a la iglesia, donde una francesa achinada intentó unirse al grupo. Luego visitamos Portlligat, y volvimos de nuevo al pueblo para comer frente a la bahía en el Casino.
Y finalmente, tumbado en la playa de Cadaqués, bajo el sol de melancólico de Septiembre, alcancé el sueño acunado por el sonido de las olas del mar.

La última parada fue en Castelló d'Empúries y sus fiestas medievales. Juglares, bailarinas, Gigantes, tambores ... desfilaban pos sus calles ancestrales en esa fiesta que emulaba el pasado.

sábado, septiembre 09, 2006

Milano, Firenze, Roma

Tras coger el autobús en el aeropuerto de Malpensa, mii primera visión milanesa fue la Stazione Centrale. Un edificio imponente de medidas titánicas, dotado de un clasicismo regioy unas puertas altísimas que vigilaban la plaza del Duque de Aosta, con una fauna curiosa que no permitía el despiste.
Me adentré por Porta Venezia, para llegar finalmente a la Plaza del Duomo envuelto en la oscuridad. La fachada de la catedral, ocultada tras los andamios, daba paso a una extensa plaza donde brillaban las Galerias de Victor Manuel. Al fondo, a la izquierda, una calle llevaba hacia Navigli, donde confluyen los dos rios milaneses rodeados de bares y terrazas.
Al dia siguiente recorrí de nuevo el centro: La Scala, il Duomo, il Castello Sforzesco ... , para volver a la Stazione Centrale y recoger ese tren que me llevaría a Firenze.



Impacta ver atardecer sobre la orilla opuesta del Arno, observando los puentes florentinos, y al fondo la silueta de su catedral y la Signoria, escoltada por los campanarios de las otras iglesias.
Sus calles poseen un sabor vetusto que te remite unos siglos atrás. El blanco del mármol que cubre su catedral y sus iglesias reluce entre el marron vetusto de sus casas. Sólo hay un pequeño problema. La ciudad está tan poblada de turistas, que parece que te encuentras en un parque de atracciones.






Y de Firenze-S.M.N. a Roma Termini. Nunca olvidaré los atardeceres en Roma. La luz ténue sobre piazza Navona, el rojo del crepúsculo sobre el panteón, y el serpenteo de sus calles mientras la noche lucha por vencer a la luz. Cruzar el puente de Sant´Angelo, iluminado por el amarillo de sus farola, vigilado por el Castello. Y llegar en un silencio sepulcral a la Plaza de San Pedro prácticamente vacía.
Recuerdo sus 4 basílicas mayores: San Pietro dil Vaticano, San Giovanni Laterano, San Paolo fuori le muri y Santa Maria la Maggiore. Todas deslumbrantes, pero me quedo con San Pablo. Todavía conserva ese encanto paisajístico de estar extra-muros de la ciudad. Sus dorados bizantinos, su estética paleocristiana, sus claustros exquisistos, su amplitud, su silencio ....
Y recuerdo el atardecer desde la Trinità dei Monti, con la Piazza di Spagna a mis pies, y viendo como los violáceos, los malvas, y las nubes de damasco, se mezclaban en el cielo romano sobre una silueta urbana donde brotaban las cúpulas de San Pedro y San Carlos. Y en esta capital de la cristiandad, los obeliscos paganos ascendían eternamente hacia el sol de Ré.


lunes, septiembre 04, 2006

Vuelta al cole (sin Cangrejo)

Ya ha llegado Septiembre. Nos lo indican diariamente El Corte Inglés con su vuelta al cole y sus corticoles, y las numerosas colecciones de muñecas de porcelana, abanicos del mundo, mangas japoneses, escarabajos peloteros ... (para todos los gustos).
Pero más allá de ese bombardeo publicitario, Septiembre siempre es aquel mes nostálgico, triste, que como el último canto del cisne aparece para despedir el verano. Pronto la manga larga vestirá nuestras pieles morenas del verano, y el frio viento helará nuestro rostro mientras las hojas de los árboles caeran de las copas, poblando el asfalto con su manto marrón.

El viernes visité el Cangrejo. No había vuelto desde que Eva me enviase un mensaje con la aciaga noticia. Aquel bar, templo de Carmen de Mairena, había vivido tantos años, tantas épocas, desde que el Raval era el "barrio chino" y barrio prohibido, hasta nuestros dias donde la especulación hace cambiar el aspecto tradicional de sus gentes. Y ahora estaba cerrado, con el simple recuerdo de la cinta blanca del precinto. Y en lugar de escuchar el tímido sonido de la música del interior, se escuchaba la conversación de los vecinos sentados en proximidad. No había colas, ni nadie en la puerta, sólo el vacío.

El sábado fue el barrio gótico quien sustituyó al Raval. Cuando llegué a BCN, mis primeras salidas fueron por el gótico. Ahora, quizás por la clausura del Cangrejo, volví a Escudellers, recordando aquellos bares de mi inicio en la ciudad condal, ahora mas poblado de guiris todavía. Pero sin embargo, el Raval sigue atrayendo, y de camino a Plataforma (en el Paralelo), hicimos una visita al vecino del Cangrejo: La Aljaima.

Finalmente llegamos a Plataforma, donde por esa Ley nefasta ya no se puede fumar. Eso si, tienen una sala de fumadores, que es todo un cutrichil. Para fumar en la legalidad, ahora te obligan a hacerlo en condiciones infrahumanas que recuerdan una pocilga o el cuarto escondido de los trastos lleno de polvo y cucarachas. Bonita democracia que te convirte en delincuente por encenderte un cigarrillo.

miércoles, agosto 16, 2006

Two poems

I saw the storm yesterday night. It was really amazing. I enjoyed listening the music of the drops charging on the asphalt with the thunder's chorus. I smelt the parfum of the humidity and my eyes watched the flash of lightning dancing on the sky, while the wind was playing with the leaves.
Nice collage!

The Muse inspires my mind.
the Nereids blown on my heart,
the mermaids submerge me at their poetry's ocean,
and the nymphs inyect their sap at my veins.

miércoles, agosto 09, 2006

Annecy (près de Genève)


A veces me pregunto porque me gusta tanto recordar el pasado. Lo revivo, lo exprimo, lo relato ... e incluso lo mejoro para dejar mas hermoso el recuerdo.
Hace 10 años realicé mi primer viaje a "la aventura". Sólo, embarcado en un autobús que tras demasiadas horas de viaje me apeó en una trémula estación a las 6 de la mañana, llegué a Annecy, una ciudad francesa próxima a Ginebra de la que unos meses antes ni sabía de su existencia.
Allí estaba yo, en una familia francesa un tanto extraña. Nunca me enteré que había pasado con el padre (que no estaba), y me llamó la atención que tuviesen las fotos de la familia en el cuarto de baño.
Finalmente el lunes, despues de estar por primera vez en mi vida 24 horas sin hablar castellano, fui a la escuela, donde ya conocí una chica de Barcelona, otra de Madrid, un chulo (muy chulo) sevillano .... la alegría de escuchar una voz hablando castellano.
Pero también conocí a Giulia, una rubia torinesa que hablaba perfectamente español. Y a Alessandra, una napolitana que no sabía ni inglés ni francés, y encima se pasaba todo el camino desde casa hasta la escuela hablando en italiano con su vecino sueco. Yo le decía a Jonas: "es muy simpática", pero él me contestaba: "no lo dudo, pero es que no entiendo nada de lo que dice en italiano, y se pasa todo el camino dale que te pego". Jonas y yo fuimos a partir de entonces como Zipi y Zape (así nos llamaban). Compañeros para hablar frances, para descubrir la ciudad, para ir de juerga.

También se unió al grupo una eslovena, un austriaco, una búlgara, una belga flamenca, dos noruegas, un holandes (que se hizo novio de una de ellas), y 3 irlandeses/as. Una torre de babel para mi mentalidad provinciana. Seguro que hubo mas gente, de algunos consigo acordarme como de aquel grupo de madrileñas y catalanas que apodaron al sevillano como Pier No doy una, porque el pobre chico no daba ni una bien en francés.

Annecy impactaba por su belleza: una ciudad medieval recorrida por canales que desembocaban en un hermoso lago. Sus aguas, frías, purificaban el cuerpo. Y al otro lado de la villa, siempre visible, la silueta de los Alpes con sus cumbres nevadas.
Visitamos Ginebra, hizimos senderismo por los Alpes cerca de Albertville, tomamos un pub del casco antiguo como centro de reuniones, e incluso nos perdimos por su discoteca a la orilla del lago. Aún recuerdo esa imagen rodeado de suecos/as que parecía Benidorm. Lo curioso es que yo ahora formaba parte del grupo de guiris.

Pero terminó. A Sara la vi en Barcelona seis meses despues. Con la búlgara, coincidí (cosas del destino) dos años mas tarde en Poitiers, y por último Giulia, la italiana, vino a Valencia unos dias.
A Annecy volví hace dos años. Estaba en Ginebra, y no podía irme sin visitar aquella ciudad que para mí siempre será el rincón mas hermoso de Francia. Pero fue diferente .... No quedaba ninguno de aquellos amigos con los que había vivido esos dias tan felices. Incluso el tiempo de finales de septiembre impregnaba una tristeza adornada con las nubes al recuerdo del Agosto que viví. Volví de nuevo a nuestro pub, el River´s, que ahora daba una imagen sórdida (la clientela había cambiado), y paseé por sus calles envuelto en recuerdos y susurrando las palabras de Sabina "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver".

martes, agosto 08, 2006

Tossa de Mar

- Para L´Escala no quedan plazas - dijo el vendedor desde la ventanilla. Terminaba así mi deseo de ver las ruinas griegas de Ampurias .... Cadaqués ya había partido, y el próximo que salía era Tossa de Mar. Sin pensarlo, compramos los billetes, y nos embarcamos hacia ese pequeño pueblo de la Costa Brava al que había dado fama Ava Gardner en los años 50.
Hermosas calas donde el azul puro del mar rozaba con las rocas, anhelos del medievo de su casco antiguo sobre la montaña, protejido por murallas, y el placer de circular por sus calles .... un recuerdo en nuestra mente.

jueves, agosto 03, 2006

Barcelona hace diez años

Fue justamente hace 10 años. Iba en el autobús con destino a Ginebra, y paró durante dos horas en Barcelona, esperando al que llegaba de Madrid. Entramos por la Diagonal, bajamos por Numancia, y finalmente nos dejó en Sants. Una fría visión de la ciudad. No me hubiera imaginado que viviría allí tiempo después. Luego seguimos por Avenida de Roma, Gran Via, La Monumental, Glorias .... para continuar en una larga noche que terminó para mi en Annecy, próximo a la frontera suiza. Y hoy, paseé de nuevo por esa destartalada estación, fumando un cigarrillo, y viendo como el cabrón del tiempo pasa sin dar tregua.