sábado, septiembre 16, 2006

Cadaqués

Bordeámos el lago de Banyoles. Visitamos la iglesia de Porqueres. Nos perdimos por las calles medievales de Santa Pau. Subimos al volcán de Santa Margarida, descubrimos el verde cráter coronado por una ermita, y volvimos a bajar. Disfrutamos de las fiestas de Olot. De nuevo vuelta al medievo en Betsalú. Buscámos donde poder cenar en Peralada ...., y al dia siguiente, por fin apareció ante nosotros Cadaqués.

Cadaqués llega a la vista tras una carretera tortuosa desde Roses. Curvas y más curvas, hasta que finalmente se divisa un pueblo blanco frente al azul del mar. Su iglesia, sus calles, su bahía ... crean una postal en movimiento.
Recorrimos sus calles empinadas hasta llegar a la iglesia, donde una francesa achinada intentó unirse al grupo. Luego visitamos Portlligat, y volvimos de nuevo al pueblo para comer frente a la bahía en el Casino.
Y finalmente, tumbado en la playa de Cadaqués, bajo el sol de melancólico de Septiembre, alcancé el sueño acunado por el sonido de las olas del mar.

La última parada fue en Castelló d'Empúries y sus fiestas medievales. Juglares, bailarinas, Gigantes, tambores ... desfilaban pos sus calles ancestrales en esa fiesta que emulaba el pasado.

sábado, septiembre 09, 2006

Milano, Firenze, Roma

Tras coger el autobús en el aeropuerto de Malpensa, mii primera visión milanesa fue la Stazione Centrale. Un edificio imponente de medidas titánicas, dotado de un clasicismo regioy unas puertas altísimas que vigilaban la plaza del Duque de Aosta, con una fauna curiosa que no permitía el despiste.
Me adentré por Porta Venezia, para llegar finalmente a la Plaza del Duomo envuelto en la oscuridad. La fachada de la catedral, ocultada tras los andamios, daba paso a una extensa plaza donde brillaban las Galerias de Victor Manuel. Al fondo, a la izquierda, una calle llevaba hacia Navigli, donde confluyen los dos rios milaneses rodeados de bares y terrazas.
Al dia siguiente recorrí de nuevo el centro: La Scala, il Duomo, il Castello Sforzesco ... , para volver a la Stazione Centrale y recoger ese tren que me llevaría a Firenze.



Impacta ver atardecer sobre la orilla opuesta del Arno, observando los puentes florentinos, y al fondo la silueta de su catedral y la Signoria, escoltada por los campanarios de las otras iglesias.
Sus calles poseen un sabor vetusto que te remite unos siglos atrás. El blanco del mármol que cubre su catedral y sus iglesias reluce entre el marron vetusto de sus casas. Sólo hay un pequeño problema. La ciudad está tan poblada de turistas, que parece que te encuentras en un parque de atracciones.






Y de Firenze-S.M.N. a Roma Termini. Nunca olvidaré los atardeceres en Roma. La luz ténue sobre piazza Navona, el rojo del crepúsculo sobre el panteón, y el serpenteo de sus calles mientras la noche lucha por vencer a la luz. Cruzar el puente de Sant´Angelo, iluminado por el amarillo de sus farola, vigilado por el Castello. Y llegar en un silencio sepulcral a la Plaza de San Pedro prácticamente vacía.
Recuerdo sus 4 basílicas mayores: San Pietro dil Vaticano, San Giovanni Laterano, San Paolo fuori le muri y Santa Maria la Maggiore. Todas deslumbrantes, pero me quedo con San Pablo. Todavía conserva ese encanto paisajístico de estar extra-muros de la ciudad. Sus dorados bizantinos, su estética paleocristiana, sus claustros exquisistos, su amplitud, su silencio ....
Y recuerdo el atardecer desde la Trinità dei Monti, con la Piazza di Spagna a mis pies, y viendo como los violáceos, los malvas, y las nubes de damasco, se mezclaban en el cielo romano sobre una silueta urbana donde brotaban las cúpulas de San Pedro y San Carlos. Y en esta capital de la cristiandad, los obeliscos paganos ascendían eternamente hacia el sol de Ré.


lunes, septiembre 04, 2006

Vuelta al cole (sin Cangrejo)

Ya ha llegado Septiembre. Nos lo indican diariamente El Corte Inglés con su vuelta al cole y sus corticoles, y las numerosas colecciones de muñecas de porcelana, abanicos del mundo, mangas japoneses, escarabajos peloteros ... (para todos los gustos).
Pero más allá de ese bombardeo publicitario, Septiembre siempre es aquel mes nostálgico, triste, que como el último canto del cisne aparece para despedir el verano. Pronto la manga larga vestirá nuestras pieles morenas del verano, y el frio viento helará nuestro rostro mientras las hojas de los árboles caeran de las copas, poblando el asfalto con su manto marrón.

El viernes visité el Cangrejo. No había vuelto desde que Eva me enviase un mensaje con la aciaga noticia. Aquel bar, templo de Carmen de Mairena, había vivido tantos años, tantas épocas, desde que el Raval era el "barrio chino" y barrio prohibido, hasta nuestros dias donde la especulación hace cambiar el aspecto tradicional de sus gentes. Y ahora estaba cerrado, con el simple recuerdo de la cinta blanca del precinto. Y en lugar de escuchar el tímido sonido de la música del interior, se escuchaba la conversación de los vecinos sentados en proximidad. No había colas, ni nadie en la puerta, sólo el vacío.

El sábado fue el barrio gótico quien sustituyó al Raval. Cuando llegué a BCN, mis primeras salidas fueron por el gótico. Ahora, quizás por la clausura del Cangrejo, volví a Escudellers, recordando aquellos bares de mi inicio en la ciudad condal, ahora mas poblado de guiris todavía. Pero sin embargo, el Raval sigue atrayendo, y de camino a Plataforma (en el Paralelo), hicimos una visita al vecino del Cangrejo: La Aljaima.

Finalmente llegamos a Plataforma, donde por esa Ley nefasta ya no se puede fumar. Eso si, tienen una sala de fumadores, que es todo un cutrichil. Para fumar en la legalidad, ahora te obligan a hacerlo en condiciones infrahumanas que recuerdan una pocilga o el cuarto escondido de los trastos lleno de polvo y cucarachas. Bonita democracia que te convirte en delincuente por encenderte un cigarrillo.

miércoles, agosto 16, 2006

Two poems

I saw the storm yesterday night. It was really amazing. I enjoyed listening the music of the drops charging on the asphalt with the thunder's chorus. I smelt the parfum of the humidity and my eyes watched the flash of lightning dancing on the sky, while the wind was playing with the leaves.
Nice collage!

The Muse inspires my mind.
the Nereids blown on my heart,
the mermaids submerge me at their poetry's ocean,
and the nymphs inyect their sap at my veins.

miércoles, agosto 09, 2006

Annecy (près de Genève)


A veces me pregunto porque me gusta tanto recordar el pasado. Lo revivo, lo exprimo, lo relato ... e incluso lo mejoro para dejar mas hermoso el recuerdo.
Hace 10 años realicé mi primer viaje a "la aventura". Sólo, embarcado en un autobús que tras demasiadas horas de viaje me apeó en una trémula estación a las 6 de la mañana, llegué a Annecy, una ciudad francesa próxima a Ginebra de la que unos meses antes ni sabía de su existencia.
Allí estaba yo, en una familia francesa un tanto extraña. Nunca me enteré que había pasado con el padre (que no estaba), y me llamó la atención que tuviesen las fotos de la familia en el cuarto de baño.
Finalmente el lunes, despues de estar por primera vez en mi vida 24 horas sin hablar castellano, fui a la escuela, donde ya conocí una chica de Barcelona, otra de Madrid, un chulo (muy chulo) sevillano .... la alegría de escuchar una voz hablando castellano.
Pero también conocí a Giulia, una rubia torinesa que hablaba perfectamente español. Y a Alessandra, una napolitana que no sabía ni inglés ni francés, y encima se pasaba todo el camino desde casa hasta la escuela hablando en italiano con su vecino sueco. Yo le decía a Jonas: "es muy simpática", pero él me contestaba: "no lo dudo, pero es que no entiendo nada de lo que dice en italiano, y se pasa todo el camino dale que te pego". Jonas y yo fuimos a partir de entonces como Zipi y Zape (así nos llamaban). Compañeros para hablar frances, para descubrir la ciudad, para ir de juerga.

También se unió al grupo una eslovena, un austriaco, una búlgara, una belga flamenca, dos noruegas, un holandes (que se hizo novio de una de ellas), y 3 irlandeses/as. Una torre de babel para mi mentalidad provinciana. Seguro que hubo mas gente, de algunos consigo acordarme como de aquel grupo de madrileñas y catalanas que apodaron al sevillano como Pier No doy una, porque el pobre chico no daba ni una bien en francés.

Annecy impactaba por su belleza: una ciudad medieval recorrida por canales que desembocaban en un hermoso lago. Sus aguas, frías, purificaban el cuerpo. Y al otro lado de la villa, siempre visible, la silueta de los Alpes con sus cumbres nevadas.
Visitamos Ginebra, hizimos senderismo por los Alpes cerca de Albertville, tomamos un pub del casco antiguo como centro de reuniones, e incluso nos perdimos por su discoteca a la orilla del lago. Aún recuerdo esa imagen rodeado de suecos/as que parecía Benidorm. Lo curioso es que yo ahora formaba parte del grupo de guiris.

Pero terminó. A Sara la vi en Barcelona seis meses despues. Con la búlgara, coincidí (cosas del destino) dos años mas tarde en Poitiers, y por último Giulia, la italiana, vino a Valencia unos dias.
A Annecy volví hace dos años. Estaba en Ginebra, y no podía irme sin visitar aquella ciudad que para mí siempre será el rincón mas hermoso de Francia. Pero fue diferente .... No quedaba ninguno de aquellos amigos con los que había vivido esos dias tan felices. Incluso el tiempo de finales de septiembre impregnaba una tristeza adornada con las nubes al recuerdo del Agosto que viví. Volví de nuevo a nuestro pub, el River´s, que ahora daba una imagen sórdida (la clientela había cambiado), y paseé por sus calles envuelto en recuerdos y susurrando las palabras de Sabina "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver".

martes, agosto 08, 2006

Tossa de Mar

- Para L´Escala no quedan plazas - dijo el vendedor desde la ventanilla. Terminaba así mi deseo de ver las ruinas griegas de Ampurias .... Cadaqués ya había partido, y el próximo que salía era Tossa de Mar. Sin pensarlo, compramos los billetes, y nos embarcamos hacia ese pequeño pueblo de la Costa Brava al que había dado fama Ava Gardner en los años 50.
Hermosas calas donde el azul puro del mar rozaba con las rocas, anhelos del medievo de su casco antiguo sobre la montaña, protejido por murallas, y el placer de circular por sus calles .... un recuerdo en nuestra mente.

jueves, agosto 03, 2006

Barcelona hace diez años

Fue justamente hace 10 años. Iba en el autobús con destino a Ginebra, y paró durante dos horas en Barcelona, esperando al que llegaba de Madrid. Entramos por la Diagonal, bajamos por Numancia, y finalmente nos dejó en Sants. Una fría visión de la ciudad. No me hubiera imaginado que viviría allí tiempo después. Luego seguimos por Avenida de Roma, Gran Via, La Monumental, Glorias .... para continuar en una larga noche que terminó para mi en Annecy, próximo a la frontera suiza. Y hoy, paseé de nuevo por esa destartalada estación, fumando un cigarrillo, y viendo como el cabrón del tiempo pasa sin dar tregua.

sábado, julio 29, 2006

Timanfaya


Un mar de lava se elevaba hasta donde alcanzaba mi vista. Rodeando los cráteres, en desértico paisaje, la lava fundida se extendía por todos los lados. A veces me siento así, como si una erupción hubiese devastado la fertilidad de mi ser, esperando que la naturaleza regenera mis partes más quemadas.
Un poco de agua que riegue mi garganta, una higuera que arraigue en mi tierra, un rastro de vida reptando sobre mi piel, o volando sobre mi mente con sus alas bajo un ardiente sol .....
Y aunque a veces me siento como estos volcanes silenciosos, otras veo el vergel manar de mi ser.

jueves, julio 27, 2006

Famara


Impresiona ver como las áridas montañas penetran en el océano, mientras las olas golpean con ímpetu la costa. Sus aguas, agitadas, estan plagadas de surferos, y excasos bañistas situados al principio, tocándo con los pies. Cuando te metes en el mar, y ves como una ola amenaza con tirarte, te sientes seguro porque tocas suelo. Sin embargo, una vez superada la ola, ves como el nivel del mar ha crecido hasta la barbilla, y luego el océano te atrae como una ventosa hacia él.

Nada que ver con las tranquilas playas de Puerto del Carmen, Arrecife o Costa Teguise que miran hacia Marruecos. El lado oeste de Lanzarote muestra toda la fuerza del Atlántico. La belleza y el peligro se fusionan en estas aguas agitadas bajo la atenta mirada de la desértica cordillera. A la izquierda, las casas blancas del pueblos de pescadores invitan a un descanso en sus terrazas. Nunca me he sentido un juguete del mar, como aquí. No son las apacibles aguas del mediterráneo, ni las de Portugal o el Canal de la Mancha. Aquí mas que nunca vale la frase de que al mar hay que tenerle respeto.

sábado, julio 22, 2006

Lanzarote

Cuenta la leyenda que Lanzelot, caballero de la tabla redonda del rey Arturo, se refugió de sus amores fustrados con la reina Ginebra en la isla de Lanzarote, dándole su nombre. La realidad, sin embargo, es menos poética, y el nombre se debe al marino genovés que la descubrió, Lanzelotto Malocello. Llegué volando, y en el aeropuerto de Arrecife me encontré con Isabel, despues de casi 4 años sin vernos. La última vez que nos vimos fue en la estación de RENFE de Badajoz, donde yo debía coger un tren que me llevaba a Madrid, y de allí a Valencia, y ahora nuevamente, volvímos a encontrarnos.
Su clima suave es acogedor. El azul intenso de su mar interminable es relajante. Sus playas, de arena blanca, o negra, relajan la mente. Sus montañas volcánicas divisadas en la lejanía, aíslan el cuerpo en el infinito, entre el azul del mar, y el marrón de la tierra.
Descubrí Arrecife y sus excasos balcones canarios en casas de estilo colonial. Disfruté de esas terrazas con vistas al mar. Me perdí por Teguise, y sus casas de un blanco tan puro que ofende a sus ojos, y caminé por Haria, envuelta entre montañas. Y todavía sigo disfrutando de esta isla frente a las costas de África.

jueves, julio 13, 2006

New Orleans

Al llegar a casa encontré una postal de Nueva Orleans. Me había temido que llegaría, pese a que dejó mi último mensaje sin respuesta. Fue un regalo de reyes, y un regalo de cumpleaños, pero extrañamente volvió a desaparecer bajo la tierra. Y se acordó de mi en aquella ciudad que resucita del Katrina. Al ver su barrio francés, la brisa de La Nouvelle Orléans llevó mi nombre a su mente. Una postal, un sello, mi dirección escrita en la servilleta de un bar .... cocktail de recuerdos y de anhelos que salieron de Louisiana el dia de San Fermín.
No sé porque pero no me extrañó recibir la postal. Forma parte de su halo misterioso.

sábado, julio 01, 2006

Sabina Forever II

Y llegó el dia. Monjuïc se llenó de un torrente de gente que fluía hacia las puertas del palau Sant Jordi, bajo la atenta mirada de esa llama olímpica apagada que luchaba por volver a brillar. En sus jardines floreció una masa tumbada en el cesped o sentada en las escaleras. Bombines en sus cabezas, latas de cerveza en sus manos, bocadillos en la mochila ... Todo listo para penetrar en el templo de Sant Jordi para rendir culto a Sabina.
Bajamos las escaleras, para llegar a la pista, donde nos encontramos, con una curiosa valla (zona VIP), que había que sortear con una pulsera en la mano. Pero finalmente, Sabina apareció en el escenario, junto a su musa, Olga Román.
Quien me ha robado el mes de abril, nunca me cobró, la Magdalena. Te quiero más que a mis ojos, te quiero más que a mi vida ... pero lo nuestro duró, lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks. Pero ahora es demasiado tarde princesa, sólo sé que algunas veces, cuando menos te lo esperas, el diablo va y se pone de tu parte. ¡Que pequeña es la luz de los faros, de quien sueña con la libertad! Y algunas veces suelo recostar, mi cabeza en el hombro de la luna, parecía como si, me quisiera gastar el destino una broma macabra ..... y terminó, tras ver iluminado todo el pavellón por las llamas de los mecheros que danzaban al unísono, el concierto.
De nuevo la marea bajó hacia plaza España, pero nosotros, junto a la fuente apagadada, compramos unas botellas de agua, nos encendimos un cigarrillo, y comentamos la noche entre las torres venecianas, bajo la sombra ensombrecida del Palacio de Montjuïc. Cuando bajamos, apenas quedaban algunos rezagados que esperaban al NitBus.

domingo, junio 18, 2006

Junio segadores

Llegó Junio, el mes de la siega. O eso se pensaba antiguamente, porque ya hace tiempo que Junio es el mes que da preludio al verano.
Junio ya no significa el mes que da paso a las vacaciones. Se terminaron esos 3 eternos meses de descanso (excepto para los profesores), aunque anuncia que pronto tendremos un mes, quince dias, o algun dia de descanso .
Se terminaron las clases para aquellos que continúan estudiando postgrados y masters, convalidando con el trabajo. El dia se alarga, dando lugar a hermosas tardes bañadas de luz.
Pasó el Guateque que nos permitió olvidar que nos acercamos a la treintena, para remitirnos a esos dorados años sesenta, setenta, y bueno, ochenta. Todo entra en el saco.
Y las playas nos atraen con la caricia de la brisa y el abrazo del sol sobre nuestra piel. Las charlas, las discusiones, las risas ....
Las calles del casco antiguo nos ven pasear con chanclas y pantalones cortos. Y entre las callejuelas, una mezcla de símbolos cristianos y paganos, nos recuerda que hoy es Corpus Christi. Parece que esta fecha se nos olvidó desde que la suprimieron del calendario festivo pasándola de Jueves a Domingo.
Pequeñas cosas, situaciones sin importancia ... que nos indican que Junio ya esta aquí, y otra vez, Junio pasará.

lunes, mayo 22, 2006

Arrivederci Delhi

Hoy tenía comida amical en casa de Cleopatra. Resulta que como la chica se cambia de piso, era ahora o nunca, así que nos ha invitado a comer en su antiguo piso. Al próximo, ya veremos cuando vamos .... Total, que me he ido para su casa, he cogido el metro, y al llegar a su calle, pues como no llevaba el papel con el número, lógicamente la he llamado. No contestaba. He llamado a Nuria, que si lo tenía apuntado, pero no me ha encajado. He llegado al número que me ha dicho, pero era dificil tocar en el timbre al tercer piso porque el subsodicho número sólo tenía una altura. Llamamos a Carlos, y mas de lo mismo, no tenía el número. Y Bea sin contestar .... Ha llegado Nuria y como última opción ha gritado: Bea, pero con lo grande que era la calle. El número estaba mal apuntado. Pero finalmente, por obra y gracia del espíritu santo, Bea se ha asomado al balcón, y nos ha visto. Era el portal de enfrente.
Ha sido una comida entre amigos que hacía tiempo que no teníamos (jroña ke jroña), pero ha tenido un cierto toque de despedida. El piso, muy acogedor, donde no faltaba la decoración egipcia: su compañera Vero lo ha decorado con estátuas de Anubis (el dios chacal) y Bastet (la diosa gata). Pero por un lado, Bea nos ha comunicado que por fin se va a Sevilla, despues del verano, en busca de su amor. Y por otro David y Nuria se nos marchan a la India, de momento hasta septiembre, pero quien sabe, quizas vuelvan por mas tiempo.
Así, mientras comíamos sus deliciosas tortillitas de gambas a la andaluza, acompañadas de un buen Ribera del Duero, nos poníamos al dia de los diferentes caminos que nuestras vidas pueden tomar. Unos pensando en la India, otras en Guatemala, y ella, siguiendo el camino de Venus, en Sevilla. Conocí a Bea hace ya dos años, gracias a David. Nuestra amistad ha sido un poco como el Guadiana, que aparece y desaparece, pero siempre ha estado allí, unas veces palpable, visible, marchando con fuerza como un torrente caudaloso, y otras serena, apacible, oculta bajo esos ojos. Su marcha es como si un pedazo de Barcelona huyera de la ciudad hacia ese Sur que tanto anhela.

domingo, mayo 14, 2006

Gran Via Madrileña


Recuerdo haber visto en el libro de arte de COU aquella imagen de la Gran Via madrileña del pintor Antonio López, una de las figuras más importantes del Hiperrealismo español. Me impresionó su detallismo, su mágica atmósfera gris, la soledad de esa calle que es una de las principales arterias de la capital.

Seis años mas tardes pude ver la Gran Via con mis propios ojos. Viniendo de la plaza de la Cibeles, recordé de pronto la pintura de Antonio López. Pero ahora esta calle estaba repleta de gente. Un ruido eterno, un eterno ir y venir de gente, el tráfico colapsado ... borraban mi imagen silenciosa del cuadro. Posteriormente pude descubrir más la vida de esa calle en los meses que viví en Madrid: su noche iluminada por carteles de neón, los chinos vendiendo comida en sus esquinas, las prostitutas caminando, curiosos personajes, gays que bajaban de Hortaleza y Fuencarral ... y al mismo tiempo abrigos de visones y señores aburguesados que añoraban el pasado de la calle. Una compañera de trabajo me dijo: "En la Gran Via está lo peor y lo mejor de Madrid", y coincido con ella. Salir del metro es disolverte en un torrente de gente ensordecedor que bordea en sus anchas aceras una calzada inundada de vehículos.

Ahora, 11 años despues de ver la imagen en el libro, y 5 de verla en directo, pude ver por fin el cuadro original. Ha sido por casualidad, en una exposición del CCCB sobre dos directores de cine: Victor Erice y Abbas Kiarostami. Allí, en una sala de penumbra apareció el cuadro iluminado por una ténue luz que se difuminaba hasta la oscuridad, para posteriormente volver a encenderse. En un principio pensé que sería una copia, pero el guía me confirmó que era el original. Mi memoria realizó un breve retorno al pasado. Recordé las clases de arte en el instituto, y aquella pequeña ilustracion escondida entre miles de obras maestras del arte universal. He recordado aquellos paseos, nocturnos y diurnos, por la gran via madrileña, y aquí, en Barcelona, he saboreado recuerdos gestados en Valencia y Madrid.

viernes, abril 21, 2006

Provence - Côte d'Azur IV


Este día el desayuno fue más breve. Recogimos corriendo los trastos, limpiamos los platos, desayunamos, limpiamos el bungalow y entregamos las llaves. (o eso pensábamos, porque luego aparecieron al final del día.) Cogimos la autovía en dirección a Barcelone, y todo recto hasta llegar a Marsella.
Marsella es diferente. Después de tanto glamour nos encontramos con una ciudad caótica, sucia, pero interesante. Siempre me ha atraído la decadencia. A Nesi y a Claire no les gustó mucho, pero ese panorama de edificios históricos ennegrecidos por la contaminación, la ropa tendida en las ventanas, y ver tras alguna persiana alguien que pasaba el día observando el caos de la avenida, no deja de tener su encanto. A mi me recordó a Nápoles (aunque nunca he estado). Carlo dice que se parece a Alejandría. Quizás Alejandría es Europa metida en África. Marsella es África quien se ha metido en Europa. Pero las tres, Marsella, Nápoles y Alejandría, comparten el Mediterráneo y el origen griego. Por algo será.
Conduciendo con cuidado, ya que sus habitantes cruzaban sin mirar por el medio de la calle, y tras observar el mercadillo árabe que se había formado junto al Arco de Triunfo, llegamos al puerto, vigilado por la silueta de Notre Dame de la Garde en lo alto de la montaña. Tomamos un café bajo el fuerte sol marsellés, aunque ahora no teníamos como fondo los grandes yates de Niza o Saint Tropez, sino barquitos más modestos. Las obras, sin embargo, seguían nublando nuestra visión. Marsella, como Niza, ha decidido también poner tranvía en sus calles. La catedral no pudo ser visitada. ¡No me dejaron!
Partimos de nuevo, y tras pasar Arles y Nimes, que debido a la falta de tiempo no pudieron ser visitadas, cogimos el desvío de salida en Perpiñán. Allí casi nos quedamos sin gasolina, porque la estúpida gasolinera del Alcampo sólo funcionaba con Carte Bleu (monedero electrónico). Mira que le metimos todas nuestras tarjetas, pero no nos dio la deseada gasolina. Así que desesperados, con el marcador de gasolina indicando que nos quedaban menos de 10 km., por fin llegamos a una gasolinera que aceptaba monedas.
Continuamos con destino a Collioure, un pequeño pueblecito del Rosellón donde se encuentra la tumba de Machado. Un pueblo precioso, con el encanto de su puerto y sus casas de colores, que le daba 100 patadas a Saint Tropez. Aparte, debido al alejamiento de estas tierras, la especulación urbanística apenas afloraba, dejando divisar el verde de los Pirineos comulgando con el azul del Mediterráneo.
En vez de volver a Perpiñán para coger la autovía, cometimos el error de cruzar los Pirineos por Cerbère y Port Bou. El paisaje precioso, la montaña, las calas … pero lo que en el mapa parecía poco tiempo, se hizo eterno. Y en algunas curvas de esta carretera interminable parecía que el coche caería sobre el acantilado hacia el mar, empujado por la tramontana que azotaba imparable. Por fin en Llancà, respiramos tranquilos. Una carretera recta nos llevó hasta Figueres, desde donde la autopista se encargó de conducirnos a la ciudad condal.

jueves, abril 20, 2006

Provence - Côte d´Azur III


Comenzó la mañana con un desayuno al aire libre delante del porche del bungalow bañado por el sol. Una orgía de quesos franceses, salchichón de Saboya, zumo de piña, pan con aceite .... Lo suficientemente nutritivo para aguantar hasta una merienda. Cogimos el coche rumbo a Mónaco, no sin antes descubrir Niza bajo un ardiente sol que hacia brillar el azul del mar que da nombre a la costa. Continuámos bordeando el mar, con su correspondiente parada en el acantilado, hasta llegar al principado. La ciudad estaba en obras preparándose para el mundial automobilístico, y nosotros optamos por comenzar la visita subiendo montaña que lleva al Palacio del príncipe, serpenteamos sus excasas callejuelas, y tras ver la catedral que alberga las tumbas de Rainiero y Grace Patricia, bajamos por los jardines escalonados que descienden desde el oceanográfico junto al mar.
Nos tomamos un martini en el puerto, como manda la tradición, y cogimos de nuevo el coche, haciendo el circuito del mundial, con dirección al Casino de Montecarlo.
La siguiente parada fue cap d´ail, descendiendo hasta el cabo donde realizamos nuestro picnic. La ensalada no pudo efectuarse porque nos habíamos dejado el recipiente en el bungalow, y la lechuga en el coche, así que comimos lo que pudimos y las mezclas que nos dio nuestra imaginación.
Despues de la comida, descansamos bajo el sol mediterráneo mientras el viento azotaba nuestros cuerpos. Cuando comenzó a hacer frío, y ya se nos había tomado el color en nuestros rostros, decidimos partir, rumbo a Èze, un pueblo medieval intacto en la cima de una montaña.
De vuelta conocimos la otra Niza, aquella que no deja de ser una ciudad normal como cualquier otra, y de vuelta a casa, caímos dormidos ante el cansancio, pensando que sólo quedaba un dia.

miércoles, abril 19, 2006

Provence - Côte d'Azur II


Comenzó el dia envuelto de nubes, a escasos metros del mar. Tras un desayuno copioso devolvimos las llaves a aquella francesita, que era muy mona, tenia una sonrisa pícara y unos pantalones ajustados al culo, pero que sólo sabia utilizar el francés para quejarse.
Partimos por la carretera de la costa, serpenteando las calas, en dirección a Cannes. Pasamos Saint Maxime, Saint Raphael, y muchos otros pueblos, unidos por las villas de principios de siglo, y las construcciones monstruosas de la segunda mitad del siglo, que jalonaban las antes virgenes laderas de la costa. Aún recuerdo la imagen de la iglesia de Sant Raphael. Impactante, si no hubieran construído a su derecha un edificio horrible que le quitaba todo el encanto, y en su parte inferior, para mas Inri, un Mc Donalds. Cosas que pasan.
Tras recargar las pilas en el hipermercado Casino, llegamos a Cannes con la lluvia golpeando en las lunas del coche. Aparcamos, e intentamos descubrir la ciudad. Demasiado tiempo intentando encontrar algo fascinante. El paseo, bonito, pero simplemente bonito, como podrían ser el de Gandia o el de Benidorm. El palacio de congresos, aquel donde se desarrolla el famoso "Festival de Cannes", nos mostró la magia de una cámara de televisión bien encuadrada, una alfombra roja, y un coche desde donde salen las celebridades. Despues caminamos por la Rue d'Antibes, toda repleta de las tiendas mas fashion que se pueda encontrar. Finalmente, por fin, encontramos el viejo Cannes, quizas el lugar que salvó la ciudad. Sus calles empinadas y sus casas coloridas, guiaron nuestros pasos hacia un pequeño café donde nos sentamos protejidos por unas sombrillas de la ténue lluvia que volvia aparecer.
Cogimos el coche, de nuevo por la costa. Pasamos Antibes por el centro, la ciudad que escogió Picasso para vivir, y entonces nos dimos cuenta del tiempo que habíamos dedicado a Cannes y deberíamos haber gastado en Antibes. Pero debíamos buscar todavía un camping, y la lluvia amenazaba con volver a rociarnos. Nos perdimos por Cagnes, un pueblo a escasos metros de Niza, pero finalmente, llegamos a buen puerto, y nos alojamos en un bungalow mas grande que el de Saint Tropez, en la ladera de la montaña.
Cenamos rápidos, y marchamos hacia Niza. Recorrimos su extenso paseo marítimo, hasta llegar al puerto. Aparcamos junto a Notre Dame du Port, disfrutando con un paseo nocturno por este puerto silencioso repleto de yates.
Volvimos hacia el centro, y tras ver la plaza Garibaldi cerrada al tráfico, y las obras tranvía incomunicando las calles nizardas, conseguimos aparcar junto al Negresco. Recorrimos sus calles comerciales, su centro histórico rodeando la catedral, y el Marché de les fleurs. Finalmente, el paseo marítimo nos indicó el camino hacia el coche, iluminados por una luna que luchaba por divisarse entre nubes de humo.

martes, abril 18, 2006

Provence - Côte d'Azur I


Salimos pasadas las 7 de la mañana de Barcelona, rumbo a la Costa Azul. Teníamos un esbozo del itinerario a seguir, unas ciudades donde podríamos dormir, y un destino a alcanzar, Mónaco. El resto del recorrido surgiría según las circustancias.
Primera parada, Montpellier, capital del Languedoc. ¿Por que paramos? Simplemente, porque queríamos descansar. Y fue una buena parada. Vimos salir a la gente del trabajo, y las callejuelas de la ciudad, antes solitarias, dieron paso a grandes espacios abiertos inundados de personas. El sol nos siguió calentando nuestra piel, mientras tomábamos un café en una terraza, o mientras serpenteábamos sus calles. Allí encontramos nuestro principal enemigo del viaje: La Boulangerie (o sea, panadería-pastelería).
Siguiente parada, Aix-en-Provence. Una ciudad preciosa llena de fuentes y con callejuelas jalonadas de edificios históricos. Sin embargo quizas "demasiado bien conservada". Y en una plaza junto a una de estas fuentes, acompañados de un personaje que dormía y ni la policía pudo despertar, se celebró nuestro primer pic nic francés.
Llegamos anocheciendo a Saint Tropez, un pueblo muy bonito, pero que francamente decepciona un poco. He visto pueblos costeros más bonitos, aunque hay que reconocer que debido a la especulación urbanística de la costa, es todo un milagro que todavía mantenga su ambiente marinero. Encontramos un camping tahitiano junto a la playa de algo que sonaba a Pamplona, y pese a la ilusión de Nesy que quería montar la tienda de campaña, por 10 euros más decidimos que se dormía mejor en un Bungalow.
Volvimos al pueblo para ver cenar a unos curiosos individuos en la cubierta de sus barquitos atracados en le Port de Saint Tropez. (permítanme la ironía, pero el barquito parecía mas bien un transatlántico). Observamos sus calas, nos perdimos por sus callejuelas, y tras recordar la voz de la teleoperadora de "España Directo" de Telefónica (que por cierto no ha cambiado el mensaje desde hace 10 años), volvimos a nuestro diminuto y estresante bungalow (un dia pasa, pero no se entiende como una familia con dos niños puede pasar las vacaciones allí), para cenar y mantener una tertulia de estas que acaban tarde.

lunes, abril 10, 2006

Domingo de Ramos

Ayer fue Domingo de Ramos. Las ciudades se llenaron de palmas y ramas de olivos, como hace casi dos milenios el pueblo de Jerusalén salió a recibir al Mesias. Ese mismo pueblo, que ese dia le halagaba, poco despues, le condenaría a muerte, le ignoraría, le negaría....
Ayer apenas me entere que era Domingo de Ramos sino hubiera sido por el Telediario. En este ateismo que nos inunda, apenas hay espacio para ceremonias religiosas, y los pocos que las siguen, lo han convertido casi en un club privé, o en una atracción turística.
Sin embargo, recuerdo en mi infancia que el Domingo de Ramos era símbolo de que pronto llegarían las vacaciones: ¡faltaba poco!
Y tras el domingo de Ramos viene esa semana que sabes que antecede las vacaciones: Cuando era pequeño, en el colegio. Ahora, en el trabajo. La verdad es que se respira un aire festivo, que te llena de vitalidad, imaginando como serán esos dias sin hacer nada.
El año pasado mis vacaciones de pascua se redujeron a unos dias en casa sin hacer nada, olvidándome de la oficina, y una escapada a Sant Pol y Arenys con sus hermosas playas, su mercado de pueblo, y sus callejuelas con encanto viendo en las pastelerías la mona de Pascua.
Este año, la ilusión es aún mayor: Saint Tropez, Cannes, Nice ... y Mónaco.