sábado, diciembre 02, 2006

Justine en Bretagne

El vuelo llegó con retraso a Charles de Gaulle, y encima tuvimos que esperar que el autobús nos llevara para ir desde el avión hasta el aeropuerto. Una vez allí, el instinto y las señales de correspondencia de la terminal. Junto a mi, otra chica que debía enlazar para Berlín, los dos corriendo desesperados buscando la salida. Finalmente llegamos, y por fin, una vez en el avión, volví a introducirme en la vida de Justine. Allí estábamos los dos, en Paris, descubriendo sus vivencias pasadas en Alejandría. El avión despegó rumbo a Rennes, y salvo algun comentario de la Directrice des Rélationes Internacionalles de l´Université de Rennes, que estaba sentada a nuestro lado, Justine me introdujo en su sentir durante el trayecto.

Fue una visita fugaz a Rennes, callejeando entre sus callejuelas con típicas casas de "pain de bois", algunas con 500 años de existencia. Mas modernas, las fachadas neoclásicas estilo imperio bordeaban la Vieille Ville, para no olvidar que me encontraba en cualquier ciudad de la provincia francesa. Pronto cayó la noche, trayendo el frío bretón, y vaciando las calles de esta ciudad cuyo origen se remonta a los galos.

De nuevo cogí el avión. Al llegar a Marsella, la noche ya había caído, pero el clima provenzal nos permitió salir fuera del aeropuerto, para respirar un poco de aire fresco mientras fumába un Gauloises en la puerta. Pero el cansancio ya se hacía dueño de mi cuerpo, y tras pasar los estrictos controles de seguridad, esperé junto a la puerta de embarque perdiéndome entre las vivencias de Nessim, Justine, Balthazar y Scobie. Proseguí ya dentro del avión, escuchando voces en checo, rumbo a Barcelona. Terminaba así nuestro viaje a la Bretaña.

sábado, noviembre 11, 2006

8 dias con Justine

Esta mañana terminé la primera parte de Justine. Me desperté, subí la persiana, y continué leyendo aquella historia de Justine con el pseudónimo de Claudia que escribió su primer marido, un francés de origen albanés. Ayer me acosté tarde, y pese a querer saber más y más, los párpados fueron venciendo a las pupilas, pese al ánsia de terminar esa novela dentro de una novela. Hoy finalmente, terminé aquel relato del judío franco-albanés, que leía el narrador del libro. Después Justine apareció en su habitación y su belleza misteriosa se acercó hasta el roce de su piel, posando sus labios en su boca como el vuelo de la mariposa. Finalmente él sucumbió al culmen del sexo. Despertaron de su sueño, y al bajar las escaleras del piso, se despidieron fríamente en una insólita Alejandría que parecía salir de sus ruinas tras los efectos de un terremoto bajo un ardiente sol.

Hacía tiempo que quería leer este libro. Desde que un artículo de la revista Geo la describía como el alma personificada de Alejandría. Sin embargo, la falta de tiempo me retardó a comenzar la lectura de este Cuarteto de Alejandría, que al ser 4 libros, impone .... Pero ante mi próximo viaje a Alejandría, retomé su búsqueda: No podía alojarme en el Cecil sin conocer la historia de su más célebre visitante, aunque fuera de ficción. Pero la búsqueda del libro fue un fracaso, tras comprobar que no se encontraba en varias librerías barcelonesas.

Sin embargo, el viernes fui a La Casa del LLibre, a por otro libro, que tampoco estaba. Al salir por la puerta, ya en Paseo de Gracia, recordé el nombre de Justine. Y volví otra vez para dentro, encontrando la edición de bolsillo. Empecé a devorar el libro en el metro, y continué leyendo en mi cama, de modo que al despertar, me encontré a mi izquierda el preciado libro. A veces los libros son como amantes. Te dejas seducir por ellos, intentas comprenderles, aprender de ellos ... y por supuesto te los llevas a la cama para pasar la noche junto a ellos. Cuando los exprimes completamente y llega el final, se pierden en la librería, o incluso los recomiendas a un amigo para que se deje seducir por sus palabras. Quizás un dia los vuelves a encontrar, por casualidad, y realizas una ligera lectura de unas páginas. Es como un beso de anhelos de aquel romance vivido.

En este libro el tiempo pasa despacio, pausado..., incluso se invierte, dando saltos hacia hechos pasados o hacia un pasado más próximo. Es un camino a la historia que comienza en una solitaria isla griega, donde su autor rememora aquellos años en la Alejandría de entreguerras con la enigmática Justine, la sencilla Melissa, el Casanova Pombal, o el siempre curioso Nessim. Todo ello envuelto en el halo alejandrino, sobre el que planea la figura de Cavafis.

Y el amor es complicado en este mènage a quatre, que se expande al infinito con los amantes de Justine, la deseada, la temida, la adorada. Es curioso que alguien pueda hablar de amor, de locura, hacia Justine, al tiempo que habla de otro amor tierno hacia Melissa. Y como Nessim comparte su adoración hacia Justine, con la amistad hacia aquél que se acuesta con ella. Pero Justine, que fascina con su figura, con su rostro, con sus palabras, con su mente .... no encuentra aquel que le fascine hasta el punto de la fidelidad. Incisos sobre el amor que marcan, pero asustan.

jueves, noviembre 09, 2006

Justine

"El objeto amado no es sino aquel que ha compartido simultáneamente una experiencia, a la manera de Narciso; y el deseo de estar junto al objeto amado no responde al anhelo de poseerlo, sino al de que dos experiencias se comparen mútuamente, como imágenes en espejos diferentes"

Así era el amor .... para Justine.

Lawrence Durrell, Justine, El Cuarteto de Alejandría

domingo, octubre 29, 2006

Venezia

¡Venecia terminó! Abandonamos Piazzale Roma por el mismo puente que nos había traído a aquella isla insólita, rumbo al aeropuerto Marco Polo, olvidando lanzar una moneda en una fuente que nadie conoce.



La llegada a Venecia fue nocturna. Buscamos el hotel, y al abrir la ventana observamos la belleza del canal. Salimos a cenar, y tras degustar la pasta italiana, marchamos hacia Campo Santa Margherida para conocer la noche veneciana. Tras unas cervezas, terminamos en el Piccolo Mondo, una mini discoteca, pero que era la única, con gente un tanto estraña.

La mañana siguiente cogimos el vaporetto rumbo a Piazza San Marco. Lo cogimos al revés, y en vez de ver el Gran Canal, observamos el puerto. Pero bueno, por lo menos pudimos parar en la isla de San Giorgio, hacernos un amigo japonés y observar de las vistas de San Marcos desde allí.
Por fin llegamos pudimos ver el palacio ducal, el puente de los suspiros, y esa obra de arte bizantino que pone la guinda a la plaza. Unos decidieron tomarse un café en el Florián, y otros nos introducimos en el templo. La catedral deslumbra al entrar por el dorado de sus cúpulas, y el aurea de misterio que inunda la estancia. Al final, la Pala d´Oro.

Perderse en las callejuelas, descubrir palacios decadentes e iglesias sorprendentes, subir por puentes por donde pasan las góndolas, meterse en la masa de gente que observa el Rialto ... un camino complicado para coger el Vaporetto que lleva a Murano. Por fin llegamos, había comenzado la última explicación del cristal de Murano. No compramos nada, y cerraron la fábrica. Caminamos por las calles de Murano, sin turistas. Era como Venecia, más sencilla, pero sin gente, con apenas pocos viandantes nativos. Nos cruzamos con Lionel Jospin, y volvimos a Venecia.

La noche en Venecia fue mas breve. El domingo Santa Margherida estaba mas vacía. El dia siguiente fue para conocer el Palacio Ducal. La historia de aquella república, La Serenísima, que bajo el mandato del Doge se extendió por Padua y Verona, conquistó Dalmacia, y llegó hasta las islas jónicas y Creta. Una historia de un país que comenzó su decadencia porque molestaba al emergente papado, y cuyo fin lo marcó Napoleón con su conquista. En los museos de la plaza San Marcos todavía se pueden ver las obras con las que comerciaron: antigüedades griegas y romanas. El explendor de la república se palpa en los frescos del palacio: Tintoretto, Veronese ... , y los palacios que pueblan la isla, son testigos caducos de ese pasado.

Espero volver a perderme en tus callejuelas, navegar por tus canales, deleitarme en tus palacios ... iluminado por ese campanile que indica la sepultura del apostol San Marcos.

domingo, octubre 08, 2006

Los Borgia

Hoy vamos a hablar de cine, del nuevo estreno del cine español (o italo-español) que de momento parece todo un éxito de taquilla, como demuestran las colas a la entrada de la sala.

Los Borja, I Borgia, eran una familia valenciana (de Xàtiva, más exáctamente), que hizo las maletas y se fue a vivir a Roma. Allí no hicieron muchos amigos precisamente, y al final casi se murieron todos, menos Lucrecia, que se marchó para el norte, a Ferrara.

Dejando esta pequeña broma, la película no me ha decepcionado. Prefiero un libro, por supuesto, pero por lo menos no ha caído en el morbo facil (y posiblemente falso) liándo a Lucrecia con su padre Rodrigo o su hermano César. El vestuario impecable, los decorados y paisajes, perfectos ... Se consigue entrar en la época perfectamente, aunque salgan personajes de 7 vidas, Al salir de clase, Aquí no hay quien viva ... y el chavalín de "Todo sobre mi madre" que ha crecido bastante.

viernes, octubre 06, 2006

Venecia, El Cairo, Alejandría

Bueno, ya se me acaban las vacaciones. Vienen bien unos dias de descanso al inicio del otoño. Cuando todo el mundo vuelve, tu te vas, y te evitas las masas estivales.
Sin embargo, debido a la falta de dinero, me he pasado las vacas pensando en las escapadas que me esperan.
A finales de mes me voy a Venecia, la ciudad de los canales, de San Marcos, del Carnaval (que no veré), de los suspiros ..., y en Diciembre Egipto: El Cairo y Alejandría.

Sin embargo casi he pensado más en Egipto, pese a que quedan dos meses, que en Venecia. Siempre soñé con visitar Alejandría, y por fin, mi sueño se va a cumplir. ¿Por que? Pues no lo tengo muy claro. Quizás el culpable sea el comic de "Asterix y Cleopatra", donde los indomables galos Asterix y Obelix, su perrito Ideafix, y el druida Panoramix, marchaban hacia la corte de Cleopatra para construir un palacio para César en un tiempo record. Y ahora, voy yo.
Alejandría fue la ciudad más hermosa y cosmopólita de su época: la fusión de la cultura griega y la egipcia. Esta ciudad, creada por Alejandro Magno, y embellecida por los ptolomeos, aún mantendría su auge bajo el dominio romano. Sin embargo, cuando Napoleón llego a Egipto, Alejandría apenas era un pueblo de 7.000 habitantes, y de su faro, una de las maravillas del mundo, apenas quedaba una ciudadella árabe sobre los restos que dejó el terremoto.
Alejandría apenas conserva restos de su pasado explendor: su museo grecorromano, el pilar de Pompeyo, las catacumbas ... y bueno, la moderna Biblotheca Alexandrina. Pero no tiene desperdicio pasear por aquellas calles por donde antes caminó Alejandro Magno, Cleopatra y César.
Y tras visitar Atenas y Roma, ahora por fin, visitáré Alejandría.

Parece ser que los venecianos robaron de Alejandría el cuerpo de San Marcos, trasladándolo a Venecia. Sobre su tumba construyeron la Basílica de San Marcos, en estilo bizantino. Sin embargo en Alejandría apareció la cabeza del santo y se guardó en la iglesia de San Marcos. ¿Veré el rostro del evangelista en alguna de las dos ciudades?

martes, octubre 03, 2006

Cesaraugusta

La semana pasada estuve en Zaragoza. Apenas estuve unas horas, pero lo suficiente para conocer un poco sobre la ciudad romana. De nuevo pasee por la plaza del Pilar, y tras ver la basílica en el tiempo record de 10 minutos (cada vez me dice menos esta iglesia), paseé en dirección hacia la Seo de San Salvador, en mi opinión la joya cristiana de Zaragoza. Así, entre las estatuas goyescas que pueblan el camino, distinguí un cubo, que hacía años que formaba parte del paisaje urbano de la plaza, pero que nunca supe lo que era. Me acerqué, para comprobar de que se trataba. Siempre pensé que era un anexo a la oficina de turismo o un restaurante, o yo que sé, cualquier edificio vanguardista para adornar la plaza. Mi sorpresa llegó cuando ví que era la entrada al Foro Romano de Cesaraugusta, y que además había toda una ruta romana de la ciudad, con las murallas (que era lo único que había visto en viajes anteriores, con esa estatua de Augusto y una ranita tirando agua en la fuente de delante), el puerto fluvial, las termas, el foro, y el teatro. Sin embargo, pensé en perderme un poco por la Zaragoza medieval y mudéjar, y volver posteriormente. Marché por la Calle Mayor hacia la iglesia de La Magdalena, una de mis torres mudéjares favoritas junto a las de Teruel y Calatayud, y luego, un poco alejado del Pilar, marché hacia las Termas para comenzar la visita.

El chico del museo de las Termas me dijo que la visita de toda la ruta de Cesaraugusta llevaba varias horas, y sólo en el teatro podría estar una hora y media. Así que como ya había visto las Termas pq la taquilla está junto a ellas, me marché hacia el teatro.
El teatro en sí no brilla por su buena conservación. Mérida, Segóbriga, o incluso el experimento de restauración de Sagunto ofrecen una visión mejor, pero el museo zaragozano ofrece una explicación que falta en los tres teatros comentados anteriormente. La maqueta, los paneles explicativos, la guía auditiva ... te introducen en una época y un mundo que luego se ve premiado con las ruinas del teatro en vivo, por lo que la imaginación hace el resto, sobre todo si ya has estado en otro teatro romano.

En este caso, curiosamente, fueron los propios romanos quienes destrozaron el que fuera uno de los tres teatros romanos mas importantes de Hispania. La crisis del siglo III, el cambio de religión hacia un cristianismo que prohibía o repugnaba las diversiones públicas, la amenaza de los bárbaros ... propiciaron el abandono del teatro y su posterior uso como cantera para construir las murallas que emergieron para proteger Cesaraugusta. Luego llegarían los árabes, y los cristianos, dejando el solar bajo la judería, para volver a ser tierra cristiana de nuevo con la expulsión de los judios, y dejando los restos del teatro en el olvido, ocultos bajo sus casas, iglesias y palacios renacentistas.
Casi dos horas pasé en lo que fuera un teatro romano. Y es curioso, pero de nuevo Roma volvió a mi interés, opacada en mis preferencias por Grecia y Egipto últimamente.

sábado, septiembre 16, 2006

Cadaqués

Bordeámos el lago de Banyoles. Visitamos la iglesia de Porqueres. Nos perdimos por las calles medievales de Santa Pau. Subimos al volcán de Santa Margarida, descubrimos el verde cráter coronado por una ermita, y volvimos a bajar. Disfrutamos de las fiestas de Olot. De nuevo vuelta al medievo en Betsalú. Buscámos donde poder cenar en Peralada ...., y al dia siguiente, por fin apareció ante nosotros Cadaqués.

Cadaqués llega a la vista tras una carretera tortuosa desde Roses. Curvas y más curvas, hasta que finalmente se divisa un pueblo blanco frente al azul del mar. Su iglesia, sus calles, su bahía ... crean una postal en movimiento.
Recorrimos sus calles empinadas hasta llegar a la iglesia, donde una francesa achinada intentó unirse al grupo. Luego visitamos Portlligat, y volvimos de nuevo al pueblo para comer frente a la bahía en el Casino.
Y finalmente, tumbado en la playa de Cadaqués, bajo el sol de melancólico de Septiembre, alcancé el sueño acunado por el sonido de las olas del mar.

La última parada fue en Castelló d'Empúries y sus fiestas medievales. Juglares, bailarinas, Gigantes, tambores ... desfilaban pos sus calles ancestrales en esa fiesta que emulaba el pasado.

sábado, septiembre 09, 2006

Milano, Firenze, Roma

Tras coger el autobús en el aeropuerto de Malpensa, mii primera visión milanesa fue la Stazione Centrale. Un edificio imponente de medidas titánicas, dotado de un clasicismo regioy unas puertas altísimas que vigilaban la plaza del Duque de Aosta, con una fauna curiosa que no permitía el despiste.
Me adentré por Porta Venezia, para llegar finalmente a la Plaza del Duomo envuelto en la oscuridad. La fachada de la catedral, ocultada tras los andamios, daba paso a una extensa plaza donde brillaban las Galerias de Victor Manuel. Al fondo, a la izquierda, una calle llevaba hacia Navigli, donde confluyen los dos rios milaneses rodeados de bares y terrazas.
Al dia siguiente recorrí de nuevo el centro: La Scala, il Duomo, il Castello Sforzesco ... , para volver a la Stazione Centrale y recoger ese tren que me llevaría a Firenze.



Impacta ver atardecer sobre la orilla opuesta del Arno, observando los puentes florentinos, y al fondo la silueta de su catedral y la Signoria, escoltada por los campanarios de las otras iglesias.
Sus calles poseen un sabor vetusto que te remite unos siglos atrás. El blanco del mármol que cubre su catedral y sus iglesias reluce entre el marron vetusto de sus casas. Sólo hay un pequeño problema. La ciudad está tan poblada de turistas, que parece que te encuentras en un parque de atracciones.






Y de Firenze-S.M.N. a Roma Termini. Nunca olvidaré los atardeceres en Roma. La luz ténue sobre piazza Navona, el rojo del crepúsculo sobre el panteón, y el serpenteo de sus calles mientras la noche lucha por vencer a la luz. Cruzar el puente de Sant´Angelo, iluminado por el amarillo de sus farola, vigilado por el Castello. Y llegar en un silencio sepulcral a la Plaza de San Pedro prácticamente vacía.
Recuerdo sus 4 basílicas mayores: San Pietro dil Vaticano, San Giovanni Laterano, San Paolo fuori le muri y Santa Maria la Maggiore. Todas deslumbrantes, pero me quedo con San Pablo. Todavía conserva ese encanto paisajístico de estar extra-muros de la ciudad. Sus dorados bizantinos, su estética paleocristiana, sus claustros exquisistos, su amplitud, su silencio ....
Y recuerdo el atardecer desde la Trinità dei Monti, con la Piazza di Spagna a mis pies, y viendo como los violáceos, los malvas, y las nubes de damasco, se mezclaban en el cielo romano sobre una silueta urbana donde brotaban las cúpulas de San Pedro y San Carlos. Y en esta capital de la cristiandad, los obeliscos paganos ascendían eternamente hacia el sol de Ré.


lunes, septiembre 04, 2006

Vuelta al cole (sin Cangrejo)

Ya ha llegado Septiembre. Nos lo indican diariamente El Corte Inglés con su vuelta al cole y sus corticoles, y las numerosas colecciones de muñecas de porcelana, abanicos del mundo, mangas japoneses, escarabajos peloteros ... (para todos los gustos).
Pero más allá de ese bombardeo publicitario, Septiembre siempre es aquel mes nostálgico, triste, que como el último canto del cisne aparece para despedir el verano. Pronto la manga larga vestirá nuestras pieles morenas del verano, y el frio viento helará nuestro rostro mientras las hojas de los árboles caeran de las copas, poblando el asfalto con su manto marrón.

El viernes visité el Cangrejo. No había vuelto desde que Eva me enviase un mensaje con la aciaga noticia. Aquel bar, templo de Carmen de Mairena, había vivido tantos años, tantas épocas, desde que el Raval era el "barrio chino" y barrio prohibido, hasta nuestros dias donde la especulación hace cambiar el aspecto tradicional de sus gentes. Y ahora estaba cerrado, con el simple recuerdo de la cinta blanca del precinto. Y en lugar de escuchar el tímido sonido de la música del interior, se escuchaba la conversación de los vecinos sentados en proximidad. No había colas, ni nadie en la puerta, sólo el vacío.

El sábado fue el barrio gótico quien sustituyó al Raval. Cuando llegué a BCN, mis primeras salidas fueron por el gótico. Ahora, quizás por la clausura del Cangrejo, volví a Escudellers, recordando aquellos bares de mi inicio en la ciudad condal, ahora mas poblado de guiris todavía. Pero sin embargo, el Raval sigue atrayendo, y de camino a Plataforma (en el Paralelo), hicimos una visita al vecino del Cangrejo: La Aljaima.

Finalmente llegamos a Plataforma, donde por esa Ley nefasta ya no se puede fumar. Eso si, tienen una sala de fumadores, que es todo un cutrichil. Para fumar en la legalidad, ahora te obligan a hacerlo en condiciones infrahumanas que recuerdan una pocilga o el cuarto escondido de los trastos lleno de polvo y cucarachas. Bonita democracia que te convirte en delincuente por encenderte un cigarrillo.

miércoles, agosto 16, 2006

Two poems

I saw the storm yesterday night. It was really amazing. I enjoyed listening the music of the drops charging on the asphalt with the thunder's chorus. I smelt the parfum of the humidity and my eyes watched the flash of lightning dancing on the sky, while the wind was playing with the leaves.
Nice collage!

The Muse inspires my mind.
the Nereids blown on my heart,
the mermaids submerge me at their poetry's ocean,
and the nymphs inyect their sap at my veins.

miércoles, agosto 09, 2006

Annecy (près de Genève)


A veces me pregunto porque me gusta tanto recordar el pasado. Lo revivo, lo exprimo, lo relato ... e incluso lo mejoro para dejar mas hermoso el recuerdo.
Hace 10 años realicé mi primer viaje a "la aventura". Sólo, embarcado en un autobús que tras demasiadas horas de viaje me apeó en una trémula estación a las 6 de la mañana, llegué a Annecy, una ciudad francesa próxima a Ginebra de la que unos meses antes ni sabía de su existencia.
Allí estaba yo, en una familia francesa un tanto extraña. Nunca me enteré que había pasado con el padre (que no estaba), y me llamó la atención que tuviesen las fotos de la familia en el cuarto de baño.
Finalmente el lunes, despues de estar por primera vez en mi vida 24 horas sin hablar castellano, fui a la escuela, donde ya conocí una chica de Barcelona, otra de Madrid, un chulo (muy chulo) sevillano .... la alegría de escuchar una voz hablando castellano.
Pero también conocí a Giulia, una rubia torinesa que hablaba perfectamente español. Y a Alessandra, una napolitana que no sabía ni inglés ni francés, y encima se pasaba todo el camino desde casa hasta la escuela hablando en italiano con su vecino sueco. Yo le decía a Jonas: "es muy simpática", pero él me contestaba: "no lo dudo, pero es que no entiendo nada de lo que dice en italiano, y se pasa todo el camino dale que te pego". Jonas y yo fuimos a partir de entonces como Zipi y Zape (así nos llamaban). Compañeros para hablar frances, para descubrir la ciudad, para ir de juerga.

También se unió al grupo una eslovena, un austriaco, una búlgara, una belga flamenca, dos noruegas, un holandes (que se hizo novio de una de ellas), y 3 irlandeses/as. Una torre de babel para mi mentalidad provinciana. Seguro que hubo mas gente, de algunos consigo acordarme como de aquel grupo de madrileñas y catalanas que apodaron al sevillano como Pier No doy una, porque el pobre chico no daba ni una bien en francés.

Annecy impactaba por su belleza: una ciudad medieval recorrida por canales que desembocaban en un hermoso lago. Sus aguas, frías, purificaban el cuerpo. Y al otro lado de la villa, siempre visible, la silueta de los Alpes con sus cumbres nevadas.
Visitamos Ginebra, hizimos senderismo por los Alpes cerca de Albertville, tomamos un pub del casco antiguo como centro de reuniones, e incluso nos perdimos por su discoteca a la orilla del lago. Aún recuerdo esa imagen rodeado de suecos/as que parecía Benidorm. Lo curioso es que yo ahora formaba parte del grupo de guiris.

Pero terminó. A Sara la vi en Barcelona seis meses despues. Con la búlgara, coincidí (cosas del destino) dos años mas tarde en Poitiers, y por último Giulia, la italiana, vino a Valencia unos dias.
A Annecy volví hace dos años. Estaba en Ginebra, y no podía irme sin visitar aquella ciudad que para mí siempre será el rincón mas hermoso de Francia. Pero fue diferente .... No quedaba ninguno de aquellos amigos con los que había vivido esos dias tan felices. Incluso el tiempo de finales de septiembre impregnaba una tristeza adornada con las nubes al recuerdo del Agosto que viví. Volví de nuevo a nuestro pub, el River´s, que ahora daba una imagen sórdida (la clientela había cambiado), y paseé por sus calles envuelto en recuerdos y susurrando las palabras de Sabina "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver".

martes, agosto 08, 2006

Tossa de Mar

- Para L´Escala no quedan plazas - dijo el vendedor desde la ventanilla. Terminaba así mi deseo de ver las ruinas griegas de Ampurias .... Cadaqués ya había partido, y el próximo que salía era Tossa de Mar. Sin pensarlo, compramos los billetes, y nos embarcamos hacia ese pequeño pueblo de la Costa Brava al que había dado fama Ava Gardner en los años 50.
Hermosas calas donde el azul puro del mar rozaba con las rocas, anhelos del medievo de su casco antiguo sobre la montaña, protejido por murallas, y el placer de circular por sus calles .... un recuerdo en nuestra mente.

jueves, agosto 03, 2006

Barcelona hace diez años

Fue justamente hace 10 años. Iba en el autobús con destino a Ginebra, y paró durante dos horas en Barcelona, esperando al que llegaba de Madrid. Entramos por la Diagonal, bajamos por Numancia, y finalmente nos dejó en Sants. Una fría visión de la ciudad. No me hubiera imaginado que viviría allí tiempo después. Luego seguimos por Avenida de Roma, Gran Via, La Monumental, Glorias .... para continuar en una larga noche que terminó para mi en Annecy, próximo a la frontera suiza. Y hoy, paseé de nuevo por esa destartalada estación, fumando un cigarrillo, y viendo como el cabrón del tiempo pasa sin dar tregua.

sábado, julio 29, 2006

Timanfaya


Un mar de lava se elevaba hasta donde alcanzaba mi vista. Rodeando los cráteres, en desértico paisaje, la lava fundida se extendía por todos los lados. A veces me siento así, como si una erupción hubiese devastado la fertilidad de mi ser, esperando que la naturaleza regenera mis partes más quemadas.
Un poco de agua que riegue mi garganta, una higuera que arraigue en mi tierra, un rastro de vida reptando sobre mi piel, o volando sobre mi mente con sus alas bajo un ardiente sol .....
Y aunque a veces me siento como estos volcanes silenciosos, otras veo el vergel manar de mi ser.

jueves, julio 27, 2006

Famara


Impresiona ver como las áridas montañas penetran en el océano, mientras las olas golpean con ímpetu la costa. Sus aguas, agitadas, estan plagadas de surferos, y excasos bañistas situados al principio, tocándo con los pies. Cuando te metes en el mar, y ves como una ola amenaza con tirarte, te sientes seguro porque tocas suelo. Sin embargo, una vez superada la ola, ves como el nivel del mar ha crecido hasta la barbilla, y luego el océano te atrae como una ventosa hacia él.

Nada que ver con las tranquilas playas de Puerto del Carmen, Arrecife o Costa Teguise que miran hacia Marruecos. El lado oeste de Lanzarote muestra toda la fuerza del Atlántico. La belleza y el peligro se fusionan en estas aguas agitadas bajo la atenta mirada de la desértica cordillera. A la izquierda, las casas blancas del pueblos de pescadores invitan a un descanso en sus terrazas. Nunca me he sentido un juguete del mar, como aquí. No son las apacibles aguas del mediterráneo, ni las de Portugal o el Canal de la Mancha. Aquí mas que nunca vale la frase de que al mar hay que tenerle respeto.

sábado, julio 22, 2006

Lanzarote

Cuenta la leyenda que Lanzelot, caballero de la tabla redonda del rey Arturo, se refugió de sus amores fustrados con la reina Ginebra en la isla de Lanzarote, dándole su nombre. La realidad, sin embargo, es menos poética, y el nombre se debe al marino genovés que la descubrió, Lanzelotto Malocello. Llegué volando, y en el aeropuerto de Arrecife me encontré con Isabel, despues de casi 4 años sin vernos. La última vez que nos vimos fue en la estación de RENFE de Badajoz, donde yo debía coger un tren que me llevaba a Madrid, y de allí a Valencia, y ahora nuevamente, volvímos a encontrarnos.
Su clima suave es acogedor. El azul intenso de su mar interminable es relajante. Sus playas, de arena blanca, o negra, relajan la mente. Sus montañas volcánicas divisadas en la lejanía, aíslan el cuerpo en el infinito, entre el azul del mar, y el marrón de la tierra.
Descubrí Arrecife y sus excasos balcones canarios en casas de estilo colonial. Disfruté de esas terrazas con vistas al mar. Me perdí por Teguise, y sus casas de un blanco tan puro que ofende a sus ojos, y caminé por Haria, envuelta entre montañas. Y todavía sigo disfrutando de esta isla frente a las costas de África.

jueves, julio 13, 2006

New Orleans

Al llegar a casa encontré una postal de Nueva Orleans. Me había temido que llegaría, pese a que dejó mi último mensaje sin respuesta. Fue un regalo de reyes, y un regalo de cumpleaños, pero extrañamente volvió a desaparecer bajo la tierra. Y se acordó de mi en aquella ciudad que resucita del Katrina. Al ver su barrio francés, la brisa de La Nouvelle Orléans llevó mi nombre a su mente. Una postal, un sello, mi dirección escrita en la servilleta de un bar .... cocktail de recuerdos y de anhelos que salieron de Louisiana el dia de San Fermín.
No sé porque pero no me extrañó recibir la postal. Forma parte de su halo misterioso.

sábado, julio 01, 2006

Sabina Forever II

Y llegó el dia. Monjuïc se llenó de un torrente de gente que fluía hacia las puertas del palau Sant Jordi, bajo la atenta mirada de esa llama olímpica apagada que luchaba por volver a brillar. En sus jardines floreció una masa tumbada en el cesped o sentada en las escaleras. Bombines en sus cabezas, latas de cerveza en sus manos, bocadillos en la mochila ... Todo listo para penetrar en el templo de Sant Jordi para rendir culto a Sabina.
Bajamos las escaleras, para llegar a la pista, donde nos encontramos, con una curiosa valla (zona VIP), que había que sortear con una pulsera en la mano. Pero finalmente, Sabina apareció en el escenario, junto a su musa, Olga Román.
Quien me ha robado el mes de abril, nunca me cobró, la Magdalena. Te quiero más que a mis ojos, te quiero más que a mi vida ... pero lo nuestro duró, lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks. Pero ahora es demasiado tarde princesa, sólo sé que algunas veces, cuando menos te lo esperas, el diablo va y se pone de tu parte. ¡Que pequeña es la luz de los faros, de quien sueña con la libertad! Y algunas veces suelo recostar, mi cabeza en el hombro de la luna, parecía como si, me quisiera gastar el destino una broma macabra ..... y terminó, tras ver iluminado todo el pavellón por las llamas de los mecheros que danzaban al unísono, el concierto.
De nuevo la marea bajó hacia plaza España, pero nosotros, junto a la fuente apagadada, compramos unas botellas de agua, nos encendimos un cigarrillo, y comentamos la noche entre las torres venecianas, bajo la sombra ensombrecida del Palacio de Montjuïc. Cuando bajamos, apenas quedaban algunos rezagados que esperaban al NitBus.

domingo, junio 18, 2006

Junio segadores

Llegó Junio, el mes de la siega. O eso se pensaba antiguamente, porque ya hace tiempo que Junio es el mes que da preludio al verano.
Junio ya no significa el mes que da paso a las vacaciones. Se terminaron esos 3 eternos meses de descanso (excepto para los profesores), aunque anuncia que pronto tendremos un mes, quince dias, o algun dia de descanso .
Se terminaron las clases para aquellos que continúan estudiando postgrados y masters, convalidando con el trabajo. El dia se alarga, dando lugar a hermosas tardes bañadas de luz.
Pasó el Guateque que nos permitió olvidar que nos acercamos a la treintena, para remitirnos a esos dorados años sesenta, setenta, y bueno, ochenta. Todo entra en el saco.
Y las playas nos atraen con la caricia de la brisa y el abrazo del sol sobre nuestra piel. Las charlas, las discusiones, las risas ....
Las calles del casco antiguo nos ven pasear con chanclas y pantalones cortos. Y entre las callejuelas, una mezcla de símbolos cristianos y paganos, nos recuerda que hoy es Corpus Christi. Parece que esta fecha se nos olvidó desde que la suprimieron del calendario festivo pasándola de Jueves a Domingo.
Pequeñas cosas, situaciones sin importancia ... que nos indican que Junio ya esta aquí, y otra vez, Junio pasará.